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Un café con Angel Almodovar y Jesús Méndez

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Fecha10/05/2011

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Este número hemos compartido café con Ángel Almodóvar y Jesús Méndez, quienes día a día contribuyen con su trabajo de mantenimiento y control de equipos audiovisuales, a que las actividades formativas y los Congresos del Hospital sean cada vez de mayor calidad. Eso y mucho más.

¿Cuánto tiempo lleváis trabajando en el Puerta de Hierro, y cómo comenzasteis a trabajar en un hospital?

Jesús: Yo conocí el Hospital Puerta de Hierro en el año 70,  porque por aquel entonces trabajaba en una empresa de radiología y tuve que llevar un material, y me impresionó tanto que me dije: ¡yo quiero trabajar en este hospital!, no tenía ni idea de como pero supe que acabaría trabajando en el Puerta de Hierro, y dos años más tarde mi padre, que también era técnico de radiología, me comentó que se necesitaban técnicos de electrónica, así que fui a hacer los exámenes y los pasé, pues yo tenía un nivel de electrónica muy alto, y entonces comencé a sentir el orgullo que daba decir que trabajabas en el Puerta de Hierro… era impresionante ¡os hablo del año 1972, así que a punto estoy de cumplir 40 años en el Puerta de Hierro! Para mí, que me viene de familia la relación con la medicina, ya que mi padre era técnico de radiología, entrar en este hospital fue un gran orgullo, tenía cierta vocación médica, he podido combinarlo con mi profesión, la electrónica ¡y encima me pagan!… además entonces se podía desarrollar a tope la imaginación y hacíamos de todo.

Ángel: Yo llevo 12 años en el hospital, y entré para mantenimiento calefactor -yo era oficial de primera-. Hasta entonces había trabajado siempre fuera de España: Cuba, Argelia, Portugal… y cuando me quisieron enviar a Vietnam ya no me quise ir y me marché de la empresa.

Entré para una suplencia y, lógicamente, cuando llegó la persona a la que suplí yo me fui a trabajar a Tarragona, a la refinería, dónde estuve como unos 6 meses, pero me llamó el entonces jefe de mantenimiento del hospital, el Sr. Manzano, ofreciéndome un trabajo ya algo más estable y me vine otra vez.

FIB: ¿Cómo ha ido evolucionando vuestro trabajo desde entonces hasta ahora?

Jesús: Cuando entré estuve dos años en el taller de electrónica, que llevaba el mantenimiento electrónico de todo el hospital -hasta que me marché a hacer el Servicio Militar-. Entonces, justo antes de marcharme para la mili, al Jefe de Servicio de Cirugía Experimental, el Dr. Castillo, se le ocurrió pedirme si podría fabricarle un marcapasos, tarea que me pareció realmente sencilla y que le preparé. Cuando volví de la mili el Dr. Castillo me presentó a un Ingeniero de Telecomunicaciones, Carlos Hernández Salvador, con quien luego formé, más o menos en el año 76, la Unidad de Bioingeniería, que en aquellos años llamada laboratorio de electrónica y se adscribía al Servicio de Cirugía Experimental. Allí empezamos a fabricar aparatos electrónicos adaptados a sanidad. Era muy interesante, porque trabajábamos muy estrechamente con los médicos en temas neurocirugía y la cirugía cardiovascular. Fabricábamos estimuladores cardiacos, medidores de presión intracraneal… así nosotros aprendíamos medicina y ellos electrónica. Y te diré que no sólo medicina porque, por ejemplo, para temas de estudios de fluidos cerebrales nos pusimos en contacto con los profesionales quien más saben de fluidos, los ingenieros aeronáuticos.

Más tarde me llamaron de Dirección de Gestión ofreciéndome pasar a informática, pues había arreglado un par de ordenadores y vieron que también conocía este tema. Yo dije que lo mío era la investigación, pero al preguntar las condiciones me comentaron que tendría bastante independencia y acepté. Entonces también comencé a llevar el tema de audiovisuales, que entonces, lógicamente, era muy básico: un salón de actos, micrófonos normalitos y diapositivas y transparencias para las proyectores. Cuando se empezaron a adquirir “cañones” los llevaba yo, pero con el tiempo cada vez había más salas para actos, más cañones… y yo no podía con todo… entonces me presentaron a Ángel y vi sus capacidades.

Ángel: Pues sí, efectivamente cuando me vine de Tarragona estuve una temporada trabajando en mantenimiento y un día el jefe me comentó un día algo de audiovisuales. Yo sabía que ese tema lo llevaba Jesús Méndez, al que entonces yo no conocía, y llamaba “Señor Jesús”. El hecho es que, como dice Jesús, las necesidades audiovisuales del hospital comenzaban a aumentar y el “Señor Jesús” no podía sólo con tanta sala de reuniones y tanto proyector, y así yo que no tenía entonces demasiada idea de ello, pero sí mucha capacidad de aprender y bastantes conocimientos informáticos… a mí nunca me han dado miedo este tipo de cosas… y Jesús fue quien me enseñó. Al principio se trabajaba con una mesa de sonido muy simple, cuatro botones que además no funcionaban bien. Tenías que ir cargando el proyector y el ordenador de sala en sala, hasta un par de años antes del traslado que ya los dejaron instalados en un para de salas. Con una agenda me hacía el cuadrante de salas, intentando cuadrar bien la disponibilidad. Lo mejor de estar en el servicio de audiovisuales es que acabas conociendo a todos los médicos del hospital, pues todos los servicios del hospital tienen que preparar evento en alguna ocasión, y entonces tienen que coordinarse conmigo.

FIB: ¿Cómo vivisteis el traslado desde el antiguo hospital a Majadahonda?

Jesús: Ha sido complicado. Se nos comentó la idea de que no necesitábamos traer ningún equipo desde el antiguo hospital, ni siquiera papeles, pero luego al llegar aquí vimos que faltaban de todo y había que organizar traslados de material porque aquí no teníamos esos medios básicos. Se llenaron trailers con un montón de mesas, sillas, taquillas…
La cosa fue así durante unos nueve meses, y luego vinieron los hospitales para ver si podían aprovechar algo del equipamiento médico que allí quedó, y después las ONG´S, que también pasaron por el hospital para ver que cosas les podían venir bien para los hospitales del tercer mundo. El problema con las ONG´S es que el transporte de los aparatos de electromedicina son muy caros, y había que asegurarse del buen estado de lo que se llevaran estaba realmente en condiciones. La comprobación de todo esto ha llevado bastante tiempo, de ahí que yo he estado en el antiguo hasta hace seis meses, de hecho ahora aún sigo teniendo que ir. Pese a todo entre las trabas que suponían los aranceles y la dificultad de conseguir financiación para el transporte no ha sido posible que ninguna ONG disfrute de ninguno de los equipos que aún siguen estando en el hospital.

Ángel: Mi traslado fue mucho más brusco. Los primeros días estaba ubicado en comunicación y de golpe porque me llamaron porque había que preparar un evento urgente y venía un cargo importante , creo que el Consejero o la Presidenta, no estoy seguro. El caso es que me preguntaron que si yo era el que llevaba los audiovisuales en el otro hospital, dije que sí y me enseñaron la sala del Salón de Actos… yo no la había visto hasta entonces, y ni siquiera encontraba manuales por allí… me tuve que buscar la vida, descargándome información de internet. Y luego al año de estar aquí me dieron los manuales.
FIB: ¿Qué diferencias encontráis entre el trabajo en uno y otro hospital?

Jesús: Sobre todo yo noto que aquí la gente se ve poco, no hay tanto contacto, esto es muy grande y es más difícil coincidir… la gente prefiere llamarse por teléfono, o no van a la cafetería por no desplazarse y prefieren tomarlo en la zona de su servicio. Las cafeterías del antiguo hospital eran varaderos puntos de encuentro donde se solucionaban muchos problemas.

Ángel: Aquí tengo un equipo mucho mejor técnicamente. También se nota mucho el hecho de que aquí existe una concesionaria que no existía en el otro hospital, y claro, hay que contar con ella.

FIB: ¿Qué os traeríais del antiguo hospital al nuevo?

Jesús: Yo me he traído tantas cosas… de hecho como voy de vez en cuando me sigo trayendo… un cable que recuerdo dejé en una sala… siempre hay algo.

Ángel: Pues fíjate que yo lo que más añoro son los bocadillos de calamares del bar Nula…

FIB: ¿Y en qué consiste vuestro trabajo actual?

Jesús: Actualmente soy mi puesto es de jefe de taller de informático, pero como sabéis el mantenimiento informático está externalizado, por lo que solamente me ocupo de ciertos equipos que no están homologados (unos 450 que nos trajimos del otro hospital), así que mi día a día transcurre entre solucionar los problemas de esos equipos y colaborar con Ángel en la optimización de los audiovisuales del Salón de Actos.

Ángel: Pues sí, porque estamos poniéndolo todo “patas arriba”. El equipamiento está bien, pero no tenemos realmente información exacta de la distribución de cables y aparatos, así que estamos investigando todo el tema, con diagramas de conexión y planos de la instalación, y eso lleva muchísimo trabajo. Ya se pueden grabar los eventos, y también retransmitirlo por canal interno a todas las habitaciones… pero aún hay que mejorar mucho, sobre todo para los eventos importantes… un sistema multicámara, videoconferencia, etc…

FIB: ¿Habéis notado en algo el cambio de gerencia?

Jesús: Yo sí que noto al Dr. Gómez, el gerente actual, mucho más implicado con todo este tipo de tecnologías. Creo que tiene muy claro que el Salón de Actos es también un escaparate hacia el exterior que tiene que dar una buena imagen de la sanidad que se está practicando en este hospital, y por ello trata de mejorar para evitar situaciones como, por ejemplo, estar dando una imagen de últimos avances en tecnología médica y luego tener que decirle a un ponente que no disponemos de wifi pública para que se conecte a Internet.


Ángel: Yo es que me llevo bien con todo el mundo… je,je…  En serio, sí que se nota mayor organización desde que la Fundación está llevando el control de los eventos, pero por lo demás yo sigo haciendo lo mismo.

FIB: ¿Qué relación tenéis con los facultativos del hospital?

Jesús: Tengo muy buena relación, incluso amistad, con la mayoría de los cirujanos, a muchos de ellos les he conocido de residentes.

Ángel: Yo ya te digo que me llevo bien con todo el mundo, y tengo la suerte de conocer a muchísimos médicos del hospital.

FIB: ¿Qué es lo que más os gusta de trabajar en un hospital?

Jesús: El objetivo de un hospital es salvar vidas, y cuando yo pienso que mi trabajo ha contribuido a salvar vidas siento una enorme satisfacción. A lo largo de estos 40 años he contribuido en numerosas publicaciones científicas, aunque no he quedado reflejada en muchas porque yo el currículum científico no lo necesito para mucho. Tengo muy buena relación con la mayoría de los cirujanos

FIB: ¿Qué es lo que más os gusta y lo que pensáis que se podría mejorar? (una frase positiva y otra constructiva)

Jesús: Mira, a mí hay una frase que me encanta que es está: “el que no quiere trabajar busca disculpas y el que quiere trabajar encuentra motivos”, y he de reconocer que en los últimos años me he encontrado con bastante frecuencia con esta actitud de búsqueda de disculpas. Hay que encontrar soluciones, en lugar de encontrar pretextos para no hacer algo… ¿es qué no somos capaces de encontrar el motivo para hacer algo?… yo lo tengo, mi motivo es “El Puerta de Hierro”… yo tengo el Puerta de Hierro en mis venas, toda mi vida he estado en el Puerta de Hierro, y para mí es muy importante ese motivo, porque el objetivo de un hospital es salvar vidas, y cuando yo pienso que mi trabajo ha contribuido a salvar vidas siento una enorme satisfacción.

Ángel: Pues me lo has puesto muy difícil… simplemente diría que disfruto con lo que hago y siento mucha satisfacción cuando todo sale bien.

FIB: Muchas gracias por venir a compartir este café con nosotros. Sin duda ha sido muy enriquecedor conocer vuestro punto de vista y vuestra trayectoria.

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Última actualización: 19/12/2013

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