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Un café con el Dr. Pablo García Pavía

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Fecha13/01/2012

FechaEntrevistas,Todas

 

Hoy tenemos como invitado a nuestro café al Dr. Pablo García Pavía, médico adjunto de la de la Unidad de Insuficiencia cardíaca y Miocardiopatías de nuestro Hospital que con sólo 32 años ya cuenta con una estupenda trayectoria investigadora. Bienvenido, Pablo. Gracias por aceptar nuestra invitación.

Gracias a vosotros por pensar en mí para esta sección de la newsletter.

Para empezar nos podías explicar un poco en qué consiste tu trabajo en el Hospital y cómo acabaste formando parte del equipo de Cardiología del Puerta de Hierro.

Cuando acabé la carrera y decidí elegir la especialidad de cardiología visité varios hospitales, y cuando llegué al Puerta de Hierro antiguo me enamoré del hospital y de la forma de hacer medicina de los profesionales del centro. En ese momento acababa de ser elegido Jefe de Servicio de Cardiología el Dr. Pulpón y me pareció un servicio en el que se trabajaba con mucha ilusión y que se adaptaba mucho a mi perfil y cumplía los requisitos que yo demandaba. Además, tuve la inmensa suerte de que uno de mis mejores amigos de la carrera, el Dr. González Mirelis, también quiso hacer la especialidad en cardiología y en el mismo hospital, de hecho hoy continúa trabajando aquí. Yo hice la residencia en el Puerta de Hierro antiguo, y en este periodo me sentí muy atraído por la aplicación de la genética al mundo de la cardiología.

Durante la carrera había realizado diversas estancias en centros de investigación en España y el extranjero donde siempre había participado en proyectos relacionados con el campo de la genética. Fue muy ilusionante poder aplicar a los pacientes lo aprendido en los diferentes laboratorios por los que había pasado. Un tipo de enfermedades que me atraían mucho y de las cuales vi bastantes pacientes durante mi periodo de residente son las miocardiopatías familiares. Al final de la residencia estuve una temporada en la Unidad de cardiopatías familiares del Heart Hospital de Londres, que es el centro europeo que cuenta con mayor tradición en la atención a este tipo de pacientes. La idea era que a mi regreso pudiera desarrollar un proyecto similar como médico adjunto en el hospital, porque en Madrid no había ninguna unidad con esas características y porque en la Sección de Trasplante de Puerta de Hierro se seguían muchos pacientes con estas enfermedades.

¿A qué te refieres?

El Puerta de Hierro es una referencia a nivel nacional en el campo del trasplante cardíaco, de hecho es el hospital español que más trasplantes cardíacos ha realizado, por lo que muchos familiares de los trasplantados por miocardiopatías y que manifestaban también estas patologías, también eran seguidos en el Puerta de Hierro aunque no necesitaran trasplante.

La Sección de Trasplante, por tanto, seguía una gran cantidad de pacientes y empezó a crecer muy rápidamente, gracias a la labor iniciada por el Dr. Pulpón y continuada inicialmente por el Dr. Segovia y  posteriormente el Dr. Gómez Bueno. Con el traslado de sede la Dra. Cobo y yo, nos pudimos incorporar al equipo formado desde entonces por cuatro médicos adjuntos. Actualmente cada uno de nosotros coordina un programa y yo coordino el de Miocardiopatías familiares, que es para lo que estuve formándome en Londres. Todos los pacientes con estas patologías seguidos hasta entonces en la Sección de Trasplante y todos los nuevos pacientes remitidos que padecen estas enfermedades quedan encuadrado en este programa.


¿Y como va la experiencia con dicho área? ¿Cuánto tiempo lleva en funcionamiento?

El programa está dando unos rendimientos formidables tanto en asistencia como en publicaciones científicas, y sobre todo nos está permitiendo integrar la atención a estos pacientes y sus familias junto a las distintas secciones del Servicio de Cardiología y otros Servicios del Hospital como Pediatría, Cirugía cardíaca, Radiología, Bioquímica o Anatomía patológica.

La Unidad de Miocardiopatías nace como tal tras el traslado del hospital, en enero del año 2009 y este otoño hemos conseguido la acreditación como Unidad de Referencia del Sistema Nacional de Salud.  Se trata, además, junto con el Trasplante Cardio-Pulmonar de la única Unidad de Referencia que hay en este hospital, aunque creo que la Unidad de Esclerosis Múltiple también tiene esta acreditación solicitada.

¿Qué supone esta acreditación, en base a qué se otorga?

Esta acreditación se otorga para un catálogo recogido por el Ministerio de Sanidad de enfermedades altamente especializadas que requieren un abordaje complejo, y una de las enfermedades de dicho catálogo son las cardiopatías familiares.

La ventaja de estar acreditado es que se facilita el proceso de envío de pacientes de toda España, lo que es muy importante de cara a tratar a las familias en su conjunto, porque las familias no distinguen de comunidades autónomas ni áreas sanitarias, unos miembros pueden vivir en una comunidad y otros en otra. Además, debido a la alta complejidad de estos pacientes, el Hospital recibe teóricamente una financiación adicional del Ministerio, lo que hace que nuestra Unidad Acreditada resulte doblemente interesante.

Nosotros no atendemos personas, sino que atendemos familias, lo que aporta un enfoque global que permite que trabajemos, por ejemplo, con los cardiólogos pediátricos, y una vez al mes, por ejemplo, pasamos consulta con las dos cardiólogas pediatras del hospital (la Dra. Villagrá y la Dra. Siles).

También colaboramos mucho con el Servicio de Bioquímica Clínica, con la Dra. Bornstein, (para algunos de los estudios genéticos de las familias), también con Anatomía Patológica, con la Dra. Salas, porque los corazones de los pacientes trasplantados nos facilitan mucha información sobre la enfermedad… al final es un trabajo en equipo, y yo siempre digo que la persona más importante de la Unidad es sin duda la enfermera, Ana Briceño, que coordina absolutamente todo y hace de enfermera, secretaria e incluso asesora personal de los pacientes…

La relación que mantenemos con los pacientes, al conocer a todos los miembros de su familia, también es muy diferente. Conocemos al primo con el que no se habla, el hermano con el que se lleva mal… es curioso porque este trabajo permite ver que cerca del diez por ciento de las familias están peleadas… además en general son gente joven, te piden consejo sobre si deben o no tener descendencia, si sus hijos pueden heredar la enfermedad…

Pablo, como padre de dos hijos (aprovecho para felicitarte porque sabemos que hace muy poquito has tenido tu segundo hijo), supongo que a nivel personal será difícil no llevarse a casa parte de estos asuntos ¿verdad?

Pues efectivamente a veces es complicado, pero nos ponemos el escudo que nos marca nuestra razón y nuestra profesionalidad, aunque en algunos casos, como bien dices, te implicas más, conectas más y a veces lo pasas mal. Pero de todo se aprende.

Además de felicitarte por tu reciente paternidad también tenemos que darte la enhorabuena porque acabas de recibir el Premio Doctor Cardeñosa de la Real Academia Nacional de Medicina por una de tus publicaciones científicas ¿verdad? ¿Nos puedes contar un poco en qué consiste este estudio?

Por supuesto, en el seno de nuestra Unidad hicimos este estudio que es parte de mi tesis doctoral y que se hizo en colaboración con el Centro en el que yo había estado formándome en Londres, que pertenece al University College of London. Fruto de mi estancia he guardado muy buena relación y decidimos aprovechar las sinergias.

Nosotros teníamos un grupo muy grande de pacientes que habían sido sometidos a un trasplante y quisimos responder a dos preguntas ¿Por qué todos los genes que habían sido descritos hasta la fecha no explicaban todos los casos de miocardiopatía dilatada que sabíamos que tenían una base genética?. ¿Es posible que genes relacionados con otras miocardiopatías fuesen causa también de miocardiopatía dilatada? Con este fin analizamos si pacientes trasplantados por esta cardiopatía tenían mutaciones en unos genes llamados desmosómicos, que sí que se relacionaban con otra enfermedad mucho más rara, otro tipo de miocardiopatía, llamada miocardiopatía arritmogénica de ventrículo derecho, pero que hasta ahora no se había relacionado directamente con la miocardiopatía dilatada. Para ello trabajamos con 89 pacientes que habían sido trasplantados en este hospital y encontramos que en un alto porcentaje su enfermedad se debía a mutaciones por estos genes. Además encontramos más familiares con las mismas mutaciones que estos pacientes y que también padecían la enfermedad en grados menos avanzados.

Ha sido un trabajo que ha puesto un ladrillo más en el conocimiento de este tipo de enfermedad, y yo me siento muy orgulloso porque ha sido un trabajo en  el que hemos colaborado, además de con el Heart Hospital de Londres, con muchos servicios del Hospital: bioquímica clínica, anatomía patológica, inmunología, cardiología. Al disponer de los corazones explantados, que todavía se guardan en Anatomía Patológica, hemos podido analizar en estos pacientes además de las características clínicas y genéticas, también las anatomopatológicas.

¿Qué supone el hecho de que sea un estudio compartido con otros servicios e inclusive a nivel internacional, con la Unidad de cardiopatías familiares del University Collage de Londres?

Siempre es positivo para todas las partes. Por ejemplo, para nosotros trabajar con un centro como el Heart Hospital, el mejor de Europa en este tipo de miocardiopatías familiares, aporta muchísimo, pues tienen un montón de pacientes y experiencias, sin embargo ellos no pueden analizar directamente los corazones puesto que no tienen unidad de trasplante, por lo que poder colaborar con nosotros también les resulta muy enriquecedor.

¿Qué supone este premio para ti y para la investigación que llevas a cabo?

Pues sobre todo un reconocimiento y una alegría ante el duro trabajo, porque todo esto que os estoy contando que hacemos supone muchísimas horas, una carrera de fondo que implica muchas tardes en el hospital, mucho tiempo en el archivo mirando historias (muchas de ellas antiguas, por lo que no están informatizadas)… un trabajo importante.

Además este premio da un espaldarazo importante a esta línea de investigación, por ejemplo ahora nos acaban de conceder un proyecto de investigación del FIS también para esta misma línea… todo esto te ayuda a no desfallecer, a animarte, porque este camino de la investigación también es un camino de renuncia, renuncia a pasar tiempo con la familia y disfrutar de los niños, o incluso renuncia a tener una consulta privada por las tardes.

Pablo, ¿por qué decidiste estudiar medicina, y por qué la rama de cardiología?

Mi padre es Catedrático de medicina y trabaja en La Paz, y es un importante ejemplo para toda nuestra familia. Mi hermano es médico, trabaja también en este hospital, es cirujano general… somos dos hermanos y somos los dos médicos, y no sé si mis hijos también serán médicos.

Desde pequeño siempre he querido ser médico. Me gustaba la biología, la bioquímica, no era mal estudiante y tenía la experiencia que siempre he vivido en mi casa: el agradecimiento de los pacientes, todo aquello que rodeaba a mi padre… siempre lo tuve muy claro.

Tuve la suerte de poder estudiar en la Universidad Autónoma de Madrid, en el Hospital la Paz y bueno, mi interés por la investigación también se debe a lo que he visto en casa, pues mi padre también se ha dedicado a investigar toda la vida en su campo. Es lo que he vivido: por las mañanas se veían pacientes y por las tardes se investigaba… y ese es el modelo que he adoptado para mi vida.

¿Y por qué cardiología?

Pues por un profesor de la carrera, os cuento. Existen tres tipos de especialidades: las de laboratorio (bioquímica, microbiología, anatomía patológica, etc. ), quirúrgicas (traumatología, neurocirugía, cirugía cardíaca…) y médicas (cardiología, oncología, medicina interna…).

Yo tenía claro que elegiría alguna especialidad médica, pero estaba en un mar de dudas y hablé con un profesor de la carrera, el Dr. Peinado, que trabajaba en La Paz, para que me orientara. Me dijo que estaba seguro de que me iría bien en cualquier especialidad de las médicas, pero me habló del enorme nivel de la cardiología en España, y de una de las grandes ventajas de esta especialidad: curas mucho, haces mucho por los pacientes y apenas dependes de otras especialidades: nuestras pruebas las hacemos nosotros, nuestros aparatos los ponemos nosotros… la cardiología te permite tocar muchos palos y además puedes subespecializarte: imagen, arritmias, hemodinámica, trasplante, etc….

Has comentado antes que en tu casa has vivido siempre el compromiso con la investigación ¿qué opinas de la actitud hoy día de los médicos y de las instituciones respecto a la investigación?

Creo que en España todo el mundo se le llena la boca diciendo que se apoya a la investigación pero eso, salvo en centros muy concretos, no es la realidad. En este país, y sobre todo en los hospitales, no se produce la investigación que se debería. En un hospital como este debería investigarse muchísimo más… y no es por culpa de los profesionales, sino que es un tema cultural y organizativo, porque no existe una cultura de integración de la investigación en la jornada de trabajo de los médicos. La jornada de un médico consiste en ocho horas viendo pacientes, luego si tú quieres investigar es cosa tuya… no se facilita que los servicios ni los profesionales investiguen.

Esto hace que en un periodo de la vida laboral de un médico, ése en el que cada uno prepara su tesis doctoral, sí que el médico joven dedica tiempo a la investigación, pero la gente desfallece porque existe la familia, los hijos… y la capacidad de sacrificio que requiere la investigación no se aguanta mucho tiempo.

En otros países se considera que un médico tiene destinado un porcentaje de su tiempo a la asistencia y otro a la investigación, y ese porcentaje se fija en función de las características de la persona: si es un gran investigador tendrá un 80% de su jornada para investigar y un 20% para ver pacientes, o justo lo contrario en el caso de que tenga un perfil más clínico. Pero la investigación debe graduarse, medirse. Si un 20% de tu tiempo lo dedicas a investigar tendrás que mostrar el resultado de dicho tiempo, tendrás que tener producción científica; y si no la tienes, pues entonces serás más útil si ves a pacientes en ese 20% para que otra persona pueda investigar.

Yo siempre pongo el símil de un equipo de fútbol: si todos son delanteros el equipo pierde el partido seguro, porque alguien tendrá que estar jugando en defensa. Esto es un equipo, y en este equipo cada uno debe tener su rol, y desgraciadamente en España, salvo algunos centros muy particulares, como por ejemplo el Hospital Clinic de Barcelona, no ha habido esa política general, sino que han existido “islas” en algunos hospitales, en base a un jefe de servicio o una dirección médica concreta. Pero lógicamente si al jefe lo que le exigen es bajar la lista de espera y no se valora la producción científica, pues lo que hará es focalizarse en la asistencia.  Eso sí, luego en los actos públicos siempre se habla de asistencia, docencia e investigación. En España, desgraciadamente los hospitales son un mucho de asistencia, un poco de docencia y muy poco de investigación.

¿Y en este panorama, qué ventaja le ves al Puerta de Hierro como centro de investigación clínica?

Creo que este Hospital tiene actualmente una gran oportunidad. Tenemos un hospital que no tiene nadie en España ni probablemente en Europa. Tenemos unas instalaciones formidables y unos profesionales excelentes, y lo que nos queda es mucho trabajo por delante y en una coyuntura desfavorable…

Por otro lado actualmente ningún hospital terciario español tiene el nivel de informatización que tiene este, y esto a la hora de hacer investigación clínica, que requiere la consulta de muchísimos historiales, es una ventaja fundamental, que irá aumentando con el paso del tiempo.

Lo que está claro es que seguramente no se construya un Hospital como este en los próximos diez años, y eso hay que aprovecharlo. Las posibilidades de crecimiento de este Hospital son infinitas.

Afortunadamente las instalaciones ya las tenemos pero ¿Qué crees que podemos mejorar para apoyar la investigación en cardiología? ¿Qué propondrías? ¿Qué papel crees que debe desempeñar la FIB?

Apoyar a la gente que desea investigar y que hace investigación de calidad. Pero esto hay que medirlo y ponerlo en los objetivos de la gente que tiene capacidad organizativa. Hay que apostar en espacio y, sobre todo, en tiempo por las personas que producen más en investigación. Cada servicio y unidad debe tener sus objetivos en asistencia e investigación, y si no se cumplen pues habrá que redimensionar la estructura, teniendo claro, además, que la dedicación a la asistencia y la investigación tiene que ser compartida con porcentajes diferentes según las aptitudes de cada uno. Igual que creo que la investigación no puede ser un mero complemento a realizar en el tiempo libre del profesional, tampoco creo que deba serlo todo para un médico que trabaja en un hospital. Yo no creo en el médico que no ve pacientes, porque de ahí emanan las preguntas para una buena investigación clínica. Cambiar la organización actual es muy difícil, porque existen estructuras que son muy difíciles de romper y los médicos somos muy jerárquicos.

Con respecto al Servicio de Cardiología, una cosa concreta sería disponer de un espacio en el hospital para realizar investigación básica. Sería de mucha utilidad contar en el centro con un grupo de investigación básica asociado a cardiología, pues actualmente los proyectos de cardiología básicos se están haciendo fuera del hospital.

En definitiva la idea es que nuestro Hospital y nuestro Servicio tienen unos grandes profesionales, unas estupendas instalaciones y muchas cosas por hacer. En nuestras manos está hacerlas bien o no, nosotros somos los que tenemos que marcar la pauta.

Pues con esta idea nos quedamos Pablo. Ha sido un lujo compartir este tiempo contigo, muchas gracias por las aportaciones que has hecho, sin duda contagias entusiasmo y ganas de trabajar, y este debe ser el espíritu de la investigación del Puerta de Hierro.

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Última actualización: 07/02/2013

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