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Un café con el Dr. Juan Antonio Vargas

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Fecha2/03/2012

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El doctor Juan Antonio Vargas Nuñez es médico adjunto en el Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda, Vicepresidente del Patronato de la Fundación para la Investigación Biomédica Puerta de Hierro, Catedrático de Medicina y, además, ha sido nombrado recientemente Decano de la Facultad de Medicina de la UAM.

Para todos sus compañeros del Hospital esto supone un motivo de satisfacción ya que, sin duda, su Decanato contribuirá durante los próximos cuatro años al fortalecimiento de la tradición formativa de nuestro Hospital y que la Investigación del Puerta de Hierro cuente con todo el apoyo por parte de la Universidad Autónoma.

Por este motivo hemos querido compartir este café con él, para que nos hable de los retos a los que se enfrenta cada día en las aulas, la consulta y el laboratorio, además de para conocer su lado más humano, y para que nos explique cómo consigue compaginar sus actividades profesionales con su vida familiar.

¿Dr. Vargas, por qué decidió estudiar medicina?

Yo hice la carrera entre el 78 y el 84, y en mi familia no había ningún antecedente médico, salvo una bisabuela que era enfermera. Cuando acabé COU en el 78 no tenía muy claro qué estudiar, pero tenía compañeros que iban a estudiar medicina y entonces pensé que podía ser una buena opción. Así que no puedo decir que tuviese una vocación desde niño, pero en cuanto empecé con las primeras asignaturas en la Complutense y más tarde cuando comencé a rotar en un servicio de Medicina Interna en el Gregorio Marañón, tuve un enamoramiento progresivo porque había encontrado lo que realmente quería hacer.

Un enamoramiento que le atrapó en todas sus versiones, porque ha compaginado asistencia, investigación y docencia a lo largo de su trayectoria profesional ¿verdad?

Sí, realmente se han dado las circunstancias que me han llevado a trabajar en las tres facetas: Cuando en el año 85 hice el examen MIR y obtuve una plaza de Medicina Interna en el antiguo Puerta de Hierro, inicialmente aprendo desde un punto de vista asistencial. El Servicio de Medicina Interna de este Hospital siempre ha sido bueno, pero en aquel momento había un equipo extraordinario. Estaba dividido en tres servicios, el mío era el del Dr. Durantez, y había gente con unos muy buenos números de MIR y con una formación excelente. A mí me sirvió como una manera de querer parecerme a ellos. Además también tenía a mi lado al Dr. Miguel Yebra que ha sido para mí un apoyo fundamental… a nivel asistencial soy lo que soy por él.

Pero además en el Servicio también estaba, como he comentado, el Dr. Alberto Durantez, que era catedrático, con lo que el tema de la docencia estaba muy implicado dentro del servicio, tanto con los alumnos de grado como con los residentes y también teníamos un laboratorio de investigación dónde se pretendía que los estudiantes de último año leyeran la tesis o la tuviesen un poco iniciada, de hecho yo cuando estaba de R4 acudí al laboratorio de Medicina Interna a comenzar la tesis y la leí dos años más tarde, en el año 91.

“La residencia es una etapa en la que uno debe estar abierto a todo”

En aquel momento se estaba inaugurando el Hospital de Alcalá de Henares y tenía un compañero, Luis Manzano, que decidió marcharse para allá. Yo también estaba dispuesto a hacerlo, pero se dio la circunstancia de que se abría una plaza en el Servicio y el Dr. Durantez me la ofreció con la responsabilidad de hacerme cargo del Laboratorio de Medicina Interna, así que decidí quedarme aquí y asumir totalmente dicha responsabilidad investigadora, pese a que yo siempre me he considerado muy clínico, pues lo que me sale por naturaleza es el trato con el paciente. Y como para asumir esa responsabilidad necesitaba ampliar mi formación  decidí pasar cuatro meses en EEUU, en Buffalo, formándome en un laboratorio de Citometría de Flujo, y cuando volví introducimos esta técnica en el laboratorio y desde entonces he hecho todo lo que he podido para que la gente se vaya formando en el laboratorio de Medicina Interna, con la ayuda de Concha, Gloria, Raquel, Mª Jesús y Silvia; aunque antes era más fácil porque éramos un servicio pequeño… ahora es más amplio y se hace más complicado llevarlo a cabo porque tenemos más residentes, y yo creo que es bueno que los residentes pasen por él. La residencia es una etapa en la que uno debe estar abierto a todo, la asistencia, la investigación… incluso a formar una familia como me pasó a mí.

Conocí a mi mujer, María José Tabuenca, en la facultad, ella también es médico, y llevamos juntos desde los 20 años. Yo saqué el MIR en el 85 y mi mujer en el 86, entonces nos casamos y María, mi hija mayor, nació en el 87.

O sea que durante la residencia nos casamos y tuvimos a María, ya de adjuntos tuvimos a Juan, en el 91 y luego,al llegar a la cuarentena, nos llegó como un auténtico regalo nuestra hija pequeña, Ana, que ahora tiene 12 años.

¿Y alguno de sus hijos quiere dedicarse a la medicina?

Pues de momento parece que no, María, que tiene 24 años, ha estudiado Comunicación Audiovisual y está trabajando en Intereconomía TV de ayudante de realización. Juan, que tiene 20, está un poquito más cerca, pues estudia fisioterapia con ciencias de la actividad física y del deporte; y después nos queda Anita, que es con la que tengo la confianza de que pueda estudiar medicina… porque a mí sí me gustaría mucho que lo hiciera, no sólo porque sus padres lo seamos, sino porque creo que es una carrera en la que hay muchos campos abiertos: el terreno asistencial, la cirugía, el laboratorio, la gestión… te permite muchas alternativas y yo creo que podría encontrar muchos motivos para ser feliz ejerciendo la medicina.

¿Y cuál es el suyo?

A mí lo que más alegría me da es la tarea asistencial, aunque ahora haya tenido que limitarla. Hasta ahora me ocupaba a diario de la planta, tenía dos días de consulta y a parte hacía las tareas de investigación y docencia, pero ahora he tenido que dejar la planta porque me era imposible compaginarlo con mi actividad como Decano.

“Dentro de mis objetivos de vida no estaba el llegar a ser Decano”

¿Y qué le ha movido a dejar esta tarea que tanto le aporta para asumir el cargo de Decano de la Facultad de Medicina de la UAM?

Dentro de mis objetivos de vida no estaba el llegar a ser Decano, aunque sí que es verdad que en la función docente he ido cumpliendo los pasos: primero fui asociado, luego titular, después catedrático… pero no contemplaba ser Decano. Lo que ha ocurrido es que a mi alrededor había muchas personas que creían más en mí de lo que yo podía creer en mí mismo, y me han empujado y apoyado mucho.

Pero de alguna manera yo he sido una persona que, como alumno primero y luego como profesor, he criticado algunas carencias y problemas que he observado en el sistema y por responsabilidad ante ello he decidido hacer caso a estas personas y tratar de aportar soluciones desde mi nueva posición. El cargo es una responsabilidad total y la asumes entendiendo que hay un coste personal importante.

¿Se ha sentido apoyado en casa?

Recibí un apoyo total. Hablé con mi mujer y mis hijos y les dije que si me metía en esto era para implicarme completamente, que para meterme a medias en un cargo con esta responsabilidad no lo hacía, y me dijeron que adelante… tuve el apoyo total tanto de mi familia como de mis compañeros del Hospital y del laboratorio, así como de Candelas, la secretaria de investigación.

¿Y ahora cómo se siente ya como Decano?

Me siento orgulloso. Cuando ves que eres Decano de una Facultad como ésta, con toda su historia… sientes orgullo y responsabilidad. Estoy muy contento de poder ayudar.

Dr. Vargas ¿Y desde el despacho del Decano se acuerda uno de las críticas que hacía cuando era estudiante?

Mucho. Creo que la opinión de los estudiantes es fundamental. Hay gente que opina que los estudiantes aún no tienen la formación necesaria para opinar de determinados temas, pero yo creo que son adultos y que es gente que vive la actualidad del día a día, por lo que es imprescindible contar con su voz en el Decanato. Por eso tenemos dos delegados de los estudiantes dentro del Decanato, uno del periodo preclínico y otro de los últimos cursos: Aitor Cinza e Irene González del Pozo, que son dos personas que están en nuestras reuniones semanales de los miércoles para dar sus opiniones… y también se dan cuenta de por qué algunas cosas no se pueden conseguir. Hay una frase que dice que si no eres parte de la solución eres parte del problema… de este modo los estudiantes se convierten en parte de la solución.

También hay otra cuestión más logística, y es que la Oficina de Atención al Alumno de la UAM está en el Campus de Cantoblanco, físicamente muy alejado del Campus de Medicina, así que hemos decidido abrir una Oficina de Atención al Alumno en la Facultad de Medicina y la llevan estos dos delegados que participan en las reuniones del Decanato, lo que se traduce en la existencia de una línea directa entre el alumno y el Decano, y creo que es muy positivo, sobre todo de cara a solucionar los problemas en un corto espacio de tiempo para que no se enquisten.

En esta misma línea también se ha introducido la figura del Vicedecanato de Enfermería, que es Carmen Sellán; cuyo grado se ha incorporado dentro de la Facultad con el Plan Bolonia. Yo he tenido mucho trato con las enfermeras en mi trabajo en planta, y aunque esto me ha permitido conocer desde cerca esta profesión, también considero necesario que dentro del equipo exista la voz específica de la problemática del grado de enfermería, y así lo hemos decidido.

“Me gustaría mucho que los estudiantes estén realmente integrados dentro de los Servicios Clínicos, que estén junto al paciente”

¿Cuáles son los objetivos de futuro que se plantea para la Facultad?

Los cuatro años que tengo por delante son muy importantes en el sentido de que cada año se va a ir incorporando un nuevo curso al Plan Bolonia, ahora tenemos 1º y 2º de Grado, según el Plan Bolonia, y 3º, 4º, 5º y 6º de Licenciatura.

Todo lo que pretende el Plan Bolonia, que de alguna forma es acercar más la práctica al estudiante, aunque ya se ha hecho tradicionalmente en medicina, pienso que hay que reforzarlo, porque últimamente se ha ido perdiendo. Lo que me gustaría mucho es que los estudiantes estén realmente integrados dentro de los Servicios Clínicos, que estén junto al paciente, que es donde deben estar… y que eso se evalúe, porque lo que no se evalúa se devalúa, y eso es una realidad.

¿Eso incide en la colaboración actual con los Hospitales?

Efectivamente, nosotros tenemos como Hospitales Asociados, además del Puerta de Hierro, La Paz, la Fundación Jiménez Díaz, el Hospital de La Princesa, Santa Cristina y Niño Jesús, y lógicamente necesitamos tener una relación muy fluida con cada uno de ellos. Por eso hemos propuesto la creación de las Comisiones de las Unidades Docentes de cada uno de los Hospitales, para que cada Hospital pueda resolver los problemas específicos que se dan en la docencia concreta de cada Centro… alumnos que no acuden a las prácticas, que no hacen guardias, por ejemplo.

 

Es difícil entender cómo a alguien que está estudiando para ser médico no le apetezca la cercanía con el paciente en estas prácticas

Tiene una explicación. Los chicos en 3º de medicina sí que están absolutamente abiertos a las prácticas en los Hospitales, pero a medida que van avanzando por 4º, 5º y 6º se van dando cuenta de que por lo que verdaderamente se les evalúa es por los conocimientos, sin tener en cuenta las habilidades o aptitudes demostradas en las prácticas… así que tienden a abandonar las prácticas para dedicarse, por ejemplo, a preparar el MIR, que es un examen teórico que mide conocimientos y que debería cambiar para medir también habilidades y competencias adquiridas.

Lo que está claro que sucede es que si un estudiante está viendo pacientes y no le van a evaluar por ello, mejor se va a la biblioteca a estudiar. Lo suyo es que se evalúe y además con un peso importante, pues la capacidad del médico para empatizar con el paciente, es un factor clave. Cuando un médico conecta desde el primer momento con el paciente ya está resultando terapéutico desde ese momento; ya está curando, aunque todavía no haya indicado ninguna medicación.

Por eso dentro del Plan Bolonia un aspecto que se ha introducido son las habilidades de comunicación, porque si bien es verdad que algunas personas tienen esta habilidad de empatizar de un modo innato, también es verdad que es una capacidad que se puede y se debe trabajar, y existen técnicas para ello.

¿Qué opina de la integración o convivencia de la medicina occidental con otras disciplinas más cercanas a las cultura oriental (acupuntura, sofrología, reiki, reflexología, musicoterapia, medicina energética, etc…)? ¿Cree posible en un futuro que alguna de estas disciplinas se integren en los programas formativos de las facultades de medicina del mundo occidental?

Bueno, es una pregunta que hay que madurar. Pienso que de entrada hay que valorar la credibilidad o no de dichas terapias, pero creo que dentro de la Facultad como asignaturas optativas podrían tener cabida. Yo, desde luego, no me negaría a ello, ya que se trata de terapias que en algunos casos los médicos rechazamos por puro desconocimiento. También es verdad que algunas de estas técnicas se caen cuando son valoradas con un método científico, y que tiene mucho que ver con el efecto placebo que causan en el paciente, pero lo que está claro es que si funcionan de cara a su recuperación sí que podrían entrar en la formación del médico.

Actualmente ya existen en nuestra facultad másteres dedicados a algunas de estas terapias, como la musicoterapia que, por ejemplo, llevada a las salas de espera y a la planta de los Hospitales está demostrado que funciona… sólo es cuestión de tiempo que estas disciplinas se vayan integrando.

Usted es internista, tengo entendido que la Medicina Interna aporta una visión más global del paciente, visión que se pierde con la especialización ¿se podría decir que el internista aporta la visión holística a la medicina occidental?

En cierto modo es así. Al principio existían dos únicas ramas: la Medicina Interna y la Cirugía, más tarde comenzaron a dividirse y especializarse, desgajándose en distintas ramas sobre todo por la aparición de diferente tecnología para cada especialidad.

Hoy en día la Medicina Interna es la que atiende de forma global al paciente. Esa visión global es muy interesante porque, desde mi punto de vista, los internistas tenemos la capacidad de atender mejor que varios especialistas -y de manera más económica- a un enfermo pluripatológico, ya que lo tratamos de forma integral y podemos atender todas las patologías. Lo importante es saber hasta dónde podemos llegar y cuándo debemos derivar un caso concreto a un especialista, pero cuando puedan existir interacciones entre un especialista; el internista puede aplicar una visión integral para que el paciente esté y se encuentre más protegido.

Otra de las cuestiones es que, para evitar está perdida de visión global existente en los especialistas se está proponiendo la troncalidad, que se refiere a que los residentes hagan materias troncales en su etapa inicial, antes de dedicarse a la especialidad concreta.

“Dentro de un Hospital Universitario la investigación es irrenunciable, todos la tenemos que hacer y debemos de transmitir esa pasión a los residentes”

En un artículo para los Cuadernos de Investigación de nuestro Hospital usted escribió “La investigación ayuda al médico a avanzar en el conocimiento científico de la medicina y le permite adquirir una gran capacidad crítica, con lo que mejora su formación en medicina asistencial” ¿Se plantea reforzar el papel de la investigación en la Facultad?

Realmente en la Facultad la investigación está muy introducida, porque los departamentos básicos ya tienen mucho bagaje en este tema y en la Universidad se hace una investigación excelente. Otra cosa es que a nivel del Hospital Universitario se tenga que reforzar la investigación. Una buena investigación trae consigo una  buena asistencia, normalmente coincide que el Hospital que destaca por la investigación también lo hace por la asistencia, y de hecho el método científico que aprendemos investigando también lo podemos aplicar cuando tratamos un paciente desde el punto de vista clínico. Dentro de un Hospital Universitario la investigación es irrenunciable, todos la tenemos que hacer y debemos de transmitir esa pasión a los residentes.

Lo que ocurre es que dentro del Hospital Universitario la asistencia te lleva mucho tiempo, y hay que tener la sensibilidad de que si estamos en un Hospital Universitario todos tenemos que creerlo, y no es creíble que un médico necesite el mismo tiempo para ver a un paciente cuando tiene estudiantes en la consulta que cuando no los tiene. Eso es algo que los equipos directivos deben tener en cuenta.

¿Qué tal aceptan los pacientes la presencia de estudiantes?

En general muy bien, es verdad que en algunos momentos en el que el paciente se encuentre especialmente cansado pueda no agradarle, pero en general lo aceptan de buen grado y tienen disposición a colaborar, siempre que esté acompañándoles el médico, claro, porque determinadas pruebas requieren una habilidad que normalmente el estudiante no tiene.

En relación a esto aprovecho para comentar que en la Facultad queremos potenciar los “Laboratorios de Habilidades”, para que los alumnos puedan practicar habilidades en un maniquí: punción lumbar, una toracocentesis, una exploración ginecológica…

De cara a la creación del nuevo Instituto de Investigación ¿Cuál cree que deberían ser los puntos fuertes del mismo?

Yo lo que creo es que de alguna forma en este Instituto debemos participar todos de una manera real.

El Instituto es una apuesta muy importante del equipo de gerencia, pero tal y como yo lo veo se está haciendo muy desde arriba, y se debe tener más en cuenta la base, la visión de los investigadores. Por eso mucha gente dentro del Hospital no entiende bien qué es un Instituto de Investigación y qué nos puede a reportar. Ha faltado ir desde abajo hacia arriba.

“Es un momento de unir fuerzas, y cuantas más fuerzas unamos más potente seremos, más capacidad tendremos”

En un entorno de recortes presupuestarios ¿Con qué criterio crees que se deben orientar las inversiones?

Creo que en general las buenas ideas, los buenos proyectos, siempre van a tener su financiación. Es un momento de alianzas, de sinérgias, de buscar comunión entre grupos, entre investigadores clínicos y básicos, entre Hospitales…

Es un momento de unir fuerzas, y cuantas más fuerzas unamos más potente seremos, más capacidad tendremos.

Además hay que tener en cuenta que estamos en un Hospital Universitario, y que todos los Servicios deben tener la oportunidad de investigar. Logicamente hay que incentivar las áreas más potentes, pero en un Hospital debe de darse cabida a todos, cada uno a su nivel, porque todos tienen que empezar. Hay que tener un germen investigador que anime y no coarte en ningún sentido el ánimo investigador, apoyando tanto a los grupos consolidados como a los emergentes.

Desde su punto de vista ¿Qué se puede mejorar en la gestión de la investigación del Puerta de Hierro?

Yo creo que se debe escuchar más la voz de los investigadores del Hospital. Hay que estar más cercano al grupo de personas que llevan muchos años trabajando en la investigación de este Hospital y que pueden aportar muchas cosas. Hace falta un sentimiento de participación global, entender que este es un proyecto de todos en el que nos vamos a beneficiar todos.

Cuando surgió la idea de crear las Fundaciones de Investigación Biomédica, uno de los puntos positivos era que a través de ellas se podrían obtener recursos que iban a revertir sobre el propio Hospital, y eso ha sido así. Se han conseguido Proyectos de Investigación, Becas, etc… algo que a nivel solidario es muy positivo. El concepto es algo vital, algo que no debemos perder. Creo que se tiene que mantener esta idea de que los fondos son de todos, y que la gente compita para conseguir esos fondos.

Hace dos años que la actual dirección de la Fundación asumió la gestión ¿qué cree que ha mejorado desde entonces?

En el antiguo Hospital los grupos de investigación estaban físicamente muy separados y no existía colaboración. Cuando se planteó el cambio de edificio yo estuve muy implicado en conseguir la idea de un espacio de investigación conjunto, como el que tenemos actualmente, un espacio con zonas y áreas comunes de investigación.

Cuando llegamos aquí se organizó una Fundación con muy poquitos mimbres, pero que marchaba correctamente. Con la llegada de la nueva Fundación estamos en una etapa en la que la gestión económica se realiza de una manera impecable, pero pienso que la gestión de la actividad científica se ha ido perdiendo. Ahora ya se han nombrado cinco coordinadores de área, lo cual está bien, pero considero que es imprescindible contar con la figura de un Director Científico, que supongo que dentro de poco lo tendremos.

Estos dos años hemos tenido la figura de un Director de Gestión pero nos ha faltado la del Director Científico.

¿Y qué perfil debería tener ese Director Científico?

Debería ser una persona que verdaderamente investigara pero que también haya vivido la asistencia y que pertenezca al mundo académico…. pero lo más importante es que disponga de tiempo para involucrarse realmente en el proyecto y para asumir la enorme responsabilidad que supone. No creo que pueda ser una persona que se dedique de modo parcial, ya que creo que es un puesto de enorme trascendencia para nuestro Hospital.

Muchas gracias por compartir con nosotros este café, por la muy agradable conversación y por todas sus sugerencias, Dr. Vargas. Esperamos y le deseamos que logre conseguir los objetivos que se ha marcado en la importantísima tarea que tiene por delante y, por supuesto, todo nuestro apoyo para ello.

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Última actualización: 07/02/2013

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