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Un café con Rosa Fernández Lobato

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Fecha30/03/2012

FechaEntrevistas,Todas

La Dra. Rosa Fernández Lobato es Subdirectora Médica del Área Quirúrgica del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, hospital al que llegó procedente del Hospital de Getafe. También ocupa el cargo de Vicepresidenta del  Comité Ético de Ensayos Clínicos (CEIC) de nuestro Hospital  y el de presidenta del Comité Ético de Bienestar Animal (CEBA).

Hemos querido conocer a la persona que hay detrás de algo tan importante para nuestro Hospital como es el área quirúrgica, y nos hemos encontrado con una artista vocacional, enamorada de los retos y que nos contó muchas cosas con el corazón en la mano.

Rosa, ¿desde cuándo eres Subdirectora Médica del Área Quirúrgica del Puerta de Hierro?

Al Puerta de Hierro entré en julio de 2010, concretamente el día 15 de julio, pero yo ya llevaba desde el año 2004 desempeñando ese mismo puesto en el Hospital de Getafe.

¿Y por qué el cambio?

A mí me llamaron porque la persona que estaba en mi puesto se marchaba de Director a otro centro y,  necesitaban a alguien que conociese bien el día a día de un puesto como éste. Me encantó la idea de poder aprender todo lo que un Hospital nuevo, con especialidades quirúrgicas con las que yo no había trabajado, podía enseñarme… cirugía cardiaca, trasplantes… y además en un Centro Hospitalario con una importante historia pero con unas instalaciones completamente nuevas… ofrecía un montón de retos por afrontar, ¿por qué no cambiar?

¿A qué retos te estás enfrentando?

Para mí el más importante tiene que ver con el aspecto del trato personal, que creo es el que más hay que cuidar en todos los ámbitos. Con ello me refiero tanto al trato con el resto de profesionales sanitarios como al que se debe tener con los pacientes. El mayor reto del paciente quirúrgico está en su tratamiento integral, ya que un cirujano puede hacer una cirugía técnicamente excelente, pero si no consigue establecer una relación de confianza con el paciente y su familiar no está cumpliendo totalmente su misión como médico.

Hay que tener en cuenta que cuando un paciente entra en un quirófano lo primero que hacemos es despojarle de su identidad, de todo lo que es suyo, sus adornos, su ropa… y la persona se queda desnuda en un ambiente frío y desconocido… y queda relegado a una pulsera con un número de historia. Salvando las distancias es como en las cárceles o  los campos de concentración. El factor humano de médicos y enfermeros es básico para que se rompa esta barrera. En el ámbito quirúrgico la enfermería es esencial, y el cirujano debe tener una cualificación humana especial, no vale que sólo posea los máximos conocimientos científicos.

Mi reto está en transmitirle a los médicos del área quirúrgica la responsabilidad que tienen en relación con este aspecto más humano del paciente y la calidad que ellos pueden aportar.

El cirujano debe tener una cualificación humana especial, no vale que sólo posea los máximos conocimientos científicos

¿Cómo se entabla esa relación médico-paciente?

Hay que tener presente que la manera de asumir la enfermedad por parte del paciente depende mucho de la toma de contacto con ella, de la cercanía del médico a la hora de comunicarla, haciéndole ver que además de operarle también le va a acompañar a lo largo de todo el proceso… “le vamos a seguir, le vamos a revisar, puede llamarme por teléfono…” eso hace que el paciente y la familia asuma la enfermedad con más optimismo  y se mejora hasta la inmunidad.

Un lema personal que a mí me ha funcionado siempre fenomenal es pensar que el paciente que tienes enfrente es como si fuese un miembro de tu familia. Realmente uno cambia su posición, y eso es buenísimo… Cuando se ha estado ingresado en un hospital  en varias ocasiones, como es mi caso, te das cuenta  de que estás todo el día esperando a que pase tu médico para reconfortarte. Tu día se resume prácticamente en esa visita y lo que te dice… y realmente te influye muchísimo si pasa visita y no te dice nada. Ponerte en el lugar del otro es básico para actuar con humanidad.

Además es una inversión en salud para el paciente y, poniéndome en posición de gestor, es también una inversión porque reduce estancias, complicaciones, reclamaciones, indemnizaciones…

Está descrito que un cirujano, a lo largo de unos 25 años de trayectoria profesional, se puede equivocar de manera importante de una a dos veces… eso es real, no se puede llegar al 100% pese a todos los sistemas de barreras para evitar efectos adversos. Y lo que está comprobado es que cuando ocurre alguna complicación, si el cirujano está dispuesto a dar la cara, a afrontarlo, a estar con la familia… no suele haber ninguna reclamación ni solicitud de indemnización, e incluso son pacientes agradecidos que luego vienen a saludarte y darte las gracias.

Otro de los valores fundamentales que debe tener un médico, y que creo que se ha perdido parcialmente en los últimos años, es la seguridad y la capacidad de tener una determinación en la toma de decisiones. En el pasado el médico tomaba las decisiones sin contar con el paciente: le ocurre tal cosa y hay que hacerle tal tratamiento. Realmente era malo, porque no se le daba al paciente ninguna alternativa, pero tenía la parte buena de la transmisión de seguridad, que se agradece ante una enfermedad.

Hoy se ha dado la vuelta a la situación casi totalmente, dejando en manos del paciente la toma de decisiones, lo que en muchos casos le genera  la sensación de tener un abanico muy amplio de posibilidades y no tener todos los conocimientos ni la capacidad de elegir la mejor opción… Se introduce un factor de inseguridad, a veces contraproducente.

Como en todo, en el término medio está la virtud, se puede hablar de opciones pero siempre seguido de una postura clara, de una seguridad por parte del médico. Un concepto demasiado legalista de la medicina hace que por evitar reclamaciones, el médico deje la elección de un tratamiento o una cirugía en manos del paciente, a pesar de que es médico es el que tiene los conocimientos y la experiencia, y debe aportar la suficiente seguridad para que juntos tomen la mejor decisión clara y la compartan. La capacidad para tomar decisiones en un médico es importantísima, y más aún para un cirujano que en ocasiones tiene un segundo para decidir algo que puede salvar la vida de una persona.

La capacidad para tomar decisiones en un médico es importantísima, y más aún para un cirujano que en ocasiones tiene un segundo para decidir algo que puede salvar la vida de una persona.

¿Cómo os formáis en esa capacidad?

Con la experiencia, con la práctica, con el aprendizaje… observando y aprendiendo sobre el terreno.

¿Y qué te hizo elegir esta rama de la medicina, la cirugía?

Me gustaba mucho el ámbito de la medicina interna y la pediatría. Esta última la desestimé cuando comencé a ver niños oncológicos, porque lo pasaba mal. Y luego a la medicina interna la veía muy lenta. Posiblemente eso ha cambiado mucho pero entonces, hace 25 años, yo la percibía así. Mi carácter, que es muy activo e intento ser resolutiva de inmediato, encajaba más con la cirugía. Ves un paciente y si tiene indicación de cirugía, se le opera y se resuelve el problema. Esa cualidad resolutiva de la cirugía cara al paciente me gusta mucho.

Además, la cirugía abdominal me parece preciosa. Puede ser reglada pero a veces, como en la cirugía de urgencia, el abdomen se transforma en una caja de sorpresas nunca sabes lo que te vas a encontrar, lo que da píe a usar toda tu capacidad creativa, todo tu arte para poner en práctica los conocimientos de cara a solucionar lo que tengas entre manos. Esa combinación de factores: sorpresa, creatividad, iniciativa, decisión… es un trabajo realmente que cautiva.

Es increíble la pasión con la que describes la cirugía, se nota que es vocacional… lo cierto es que no muchas personas utilizarían la palabra “preciosa” para describir un abdomen abierto ¿no crees?

Sí, lo entiendo y de hecho lo realmente precioso es que estás arreglando un problema a un paciente… Es curioso, cuando en alguna ocasión he tenido que acudir a una autopsia no he podido presenciarla… pues al ver encima de la mesa  un cadáver no siento que tenga ningún objetivo de ayuda. Sin embargo a un paciente soy capaz de abrirle, resecar  el colón, de  hacerle siete empalmes y siete suturas…lo que sea,  porque existe  en mi cabeza la idea de curarle. La mente funciona de un modo muy curioso. El factor de vocación por solucionar la enfermedad a un paciente es lo que me motiva.

Luego en tu caso lo de la medicina te viene por vocación ¿verdad? ¿desde pequeña querías dedicarte a ello?

Sí, desde pequeña. Luego cuando estudié el COU intenté buscar otras alternativas pero no encontré ninguna… la medicina para mí tiene muchísimo atractivo, por lo artístico y por el trato humano… la relación humana pesa mucho en mi vocación de médico.

En mi familia no hay ningún médico, pero sí que es verdad que a mi padre, que no pudo estudiar por las circunstancias de la época en la que vivió, le apasionaba todo lo que tenía que ver con la medicina. Siempre quiso que en alguno de sus hijos calara lo de la medicina, y la verdad es que le estoy muy agradecida.

Rosa, si te llama tanto el tema de la cirugía y de la atención al paciente… ¿por qué cambiaste el quirófano por el despacho?

En primer lugar porque me está permitiendo conocer, además de la cirugía general aspectos específicos de otras especialidades quirúrgicas que son apasionantes también…… , y tengo la obligación de conocerlas. Por otro lado también me permite trabajar el aspecto de las relaciones humanas, y mucho más apasionante ya que ahora no trato sólo con pacientes sino que, sobre todo, trato con otros jefes de servicio y con médicos, que son mucho más difíciles que los pacientes. Se da la circunstancia de que ellos son los que tienen el conocimiento en sus  especialidades –cuando yo hablo de neurocirugía con un neurocirujano evidentemente sabe mucho más que yo- y realmente estamos en un trato desigual. Ahí es donde se pone en juego el arte  de la gestión y  las armas en el manejo de las relaciones humanas y de las relaciones sociales, lo cual es cautivador y  crea adicción.

En mi forma de ver la gestión  me planteo, por un lado como ya he comentado, el interés por el enfermo, por el trato humano al paciente, y por otro considero mi puesto como un lugar con vocación de servicio, ya que yo estoy para servir a pacientes, a familiares, a médicos, a jefes de servicio,  enfermeras, a mis jefes, a la gerencia… y en esa vocación de servicio lo que tengo que hacer es facilitar los medios y recursos que necesitan. Si tuviera que dar un apellido a un puesto como el mío, ese sería el de facilitadora, en el sentido de no pedir sino posibilitar. Tengo la obligación de facilitar a un cirujano todo lo que necesita para que esa cirugía vaya bien, tanto a nivel de tiempo, de equipo, de quirófano, de recurso material… y por otro lado hacerlo de la manera más económica en la que se pueda mantener, además convenciendo de que sacar el máximo rendimiento a un quirófano es una labor de responsabilidad como profesionales y gestores. Si podemos operar a un paciente más durante la jornada, esa es nuestra obligación, y debo motivarles para mejorar  en esto, lo que a mí me hace sentir cada vez mejor.

Si tuviera que dar un apellido a un puesto como el mío, ese sería el de facilitadora, considero mi puesto como un lugar con vocación de servicio.

Para que una intervención quirúrgica salga realmente bien tienen que confluir las funciones de los servicios del Hospital. Desde admisión que ha conseguido una cama al paciente, el almacén que tiene que tener todos los recursos materiales, enfermería en preparar el quirófano y todo lo que se usa, el servicio de esterilización, de anestesia, el servicio quirúrgico, la reanimación, el servicio de medicina interna que mejora al paciente, el banco de sangre… es una colaboración  en la que  además tiene que haber coordinación para que confluyan en un mismo lugar y un mismo tiempo… y que además estén incentivados, que reciban al paciente con una sonrisa en los labios y llamándoles por su nombre… y eso no se consigue con el “ordeno y mando”, sino que es una labor de motivación, haciendo sentir a cada uno de los profesionales  que participan en este engranaje que es una persona fundamental  para que las cosas funcionen bien. Ellos son los que tienen que poner la solución y yo estoy para facilitarles lo que necesiten.

¿Qué coste personal supone una labor como la tuya?

Es alto, sobre todo porque supone mucho tiempo y mente… ya que prácticamente estás 24 horas pensando, y eso es lo  más importante. Lo que lleva tiempo ya no es la hora de reunión para conseguir algo, sino el tiempo que has necesitado para preparar la estrategia para que vaya bien esa reunión. Y cuando mejor pienso es caminando con mi perro por el campo… o en el jardín, que es un hobby que me encanta porque me permite estar haciendo algo creativo con las manos y me da también la oportunidad de meditar…

No hay nada imposible, hay que ser imaginativo y  a veces, debes desaprender lo que has aprendido… eso es lo más difícil.

Pensando y poniendo en práctica los resultados he aprendido tres cosas: primero que no hay nada imposible, segundo, que hay que ser imaginativo y tercero que, a veces, debes desaprender lo que has aprendido, y eso es lo más difícil… ¿cómo vas a cambiar algo que siempre se ha hecho así? ¿por qué se ha hecho siempre así? ¿qué hay que nos impida hacerlo de otra manera?… y cómo se lo planteas luego a los profesionales?. Un reto de este tipo suele generar rechazo de entrada o al menos extrañeza… todo esto requiere mucho tiempo de preparación.

Hablas mucho de creatividad, imaginación, arte… ¿tienes algo de artista?

El arte me parece algo fundamental en la vida. Creo que es una aspiración que también me ha llegado de mi padre. Es una persona que siempre ha pensado  que los colores tienen un significado, que los nombres y las letras también, e incluso que los astros, los horóscopos, también tienen una influencia en nosotros y un significado especial, y yo también lo creo.

Por ejemplo la letra s es una letra que representa la influencia de  la serotonina: serenidad, sonrisa, suavidad… , La r tiene una carga importante de adrenalina: ruido, rencor… A mí me gusta mucho la letra i, de iniciativa, imaginación, intuición, interés, incentivación…

Otro ejemplo es el color naranja, que a mí me encanta. Es el color de la puesta de sol… y del amanecer. Es apasionado pero no es el rojo fuerte, es optimista, da mucha fortaleza.

Respecto al tema de los horóscopos, por ejemplo, cuando me ofrecieron por primera vez la subdirección quirúrgica hace 8 años, la rechacé  de entrada porque consideraba que no era lo mío. Pero al día siguiente leí mi horóscopo, que es libra, y me decía: “le van a proponer un reto, un agujero negro le sobreviene, acéptelo porque las oportunidades no se deben dejar pasar”. La verdad es que me impactó, lo hablé con mi familia y me dije… ¿por qué no voy a aceptar ese reto?

También el tema de los nombres me parece muy interesante. Si uno se fija, las personas que llevan  el mismo nombre suelen tener aspectos en común, y conocer este tipo de cosas fomenta también lo que en un médico es muy importante, que es la percepción correcta de la otra persona, sus reacciones. Conocer al otro es fundamental para intentar mejorar la comunicación.

A mí me gusta mucho la letra i, de iniciativa, imaginación, intuición, interés, incentivación…

¿Qué es lo que más valoras en tu trabajo?

Para mí el valor más importante tiene que ver con el conocimiento personal. Las instalaciones o el equipamiento lo puedes comprar, pero lo que realmente le da valor añadido a una organización son las personas, esa es la verdadera diferencia. Hay que separar el problema del dilema, el problema es del trabajo y el dilema es del ámbito personal… No se puede llevar un problema de trabajo  al terreno personal. Saber separar esas dos líneas es difícil pero hay que saber hacerlo, y se basa en saber escuchar y ofrecer una respuesta. En este sentido la dirección de  de puertas abiertas es básica y en ella creo que encajo. Cuando profesionales  acuden a mí con dudas que, aunque no son de mi ámbito, yo puedo redirigir…  me satisface y alimenta esa vocación de servicio que considero también mi obligación.

La dirección de  de puertas abiertas es básica y en ella creo que encajo.

Me considero ante todo una persona privilegiada, que tengo una vida privilegiada, por mi trabajo, por mi familia, por mi entorno… por eso creo que mi obligación es estar agradecida y trasmitir esa ilusión a mi trabajo.

¿Tienes hijos?  ¿les has transmitido esa ilusión por la medicina?

Tengo una hija, Laura, que al final se ha decantado por hacer psicología en el área de la criminología forense y está encantada con ello. Curiosamente le pasa lo contrario que a mí, a ella sí le gustan las armas, las autopsias…

Eres además la presidenta del CEBA ¿Nos podrías explicar la misión de este comité?

El Comité Ético de Bienestar Animal, se crea a raíz del Real Decreto 1201/2005 sobre reglamentación y manejo de animales de experimentación, y se ocupa de controlar las investigaciones con animales con la idea de determinar si son adecuados, si el número de animales necesarios se puede o no reducir, evitar que sufran dolor o sufrimiento….

Yo pertenezco a asociaciones de protección de animales porque les adoro, tengo un perro y cinco gatos…. y, precisamente por todo esto es por lo que me he involucrado, porque quiero velar por las tres erres:

  1. Reducción: si podemos evitar que la investigación requiera animales, hay que hacerla con otros medios.
  2. Remplazamiento: Si se tienen que utilizar animales los menos avanzados en la escala evolutiva  y el menor número posible.
  3. Refinar: Anestesia aplicada por una persona cualificada para evitar dolor.

En nuestro Hospital hay muchos ensayos y estudios de investigación y por eso es necesario velar por el control y el bienestar de los animales con los que se trabaja.

¿Crees que, en nuestro país en general, los animales son tratados éticamente en el entorno de la investigación?

Sí, por supuesto… ha evolucionado mucho. Cuando yo estudiaba se hacían  barbaridades, incluso se recogían perros y gatos callejeros, animales que hoy están completamente prohibidos.

¿Qué podríamos hacer desde la Fundación para fomentar la investigación en el área quirúrgica?

Dónde yo creo que hay que trabajar e involucrar más a los profesionales es en el campo de la docencia y de la formación continuada. En cirugía hay tanta variedad de técnicas que es imposible formarte en todas en el periodo universitario. De alguna manera la práctica debe adquirirse con un animal de experimentación, pero afortunadamente existen ya sistemas de simulación virtual que permiten practicar, aunque son tan caros que aún son excepcionales.

¿Qué relación mantienes en tu trabajo con la Fundación?

Mi relación es intensa, sobre todo a raíz de la oportunidad que me brindó Jesús Cubero de colaborar en la organización y potenciar el animalario… otro reto en el que me he metido porque creo que contamos con unas instalaciones y unos profesionales excelentes y tenemos que aprovechar esos recursos. También estoy implicada en el área de los ensayos clínicos por ser la vicepresidencia del CEIC, el Comité  Ético de Investigación Clínica. Me ha dado una oportunidad única de aumentar mi conocimiento y aportar mi granito de arena, y además es un tema que me apasiona y que  hay que potenciar en la línea del sentido común…

¿Qué opinas del papel concreto que desempeña la actual Fundación? ¿alguna sugerencia de mejora por tu parte?

Como sugerencia estaría muy bien adecuar salas para el entrenamiento quirúrgico, que podamos también poner a disposición de universidades y centros de formación a pesar de que no es la mejor situación económica para ello.

Este Hospital tiene un potencial extraordinario, y creo que debemos incentivar a la gente a que investigue.

Este Hospital tiene un potencial extraordinario, y creo que debemos incentivar a la gente a que investigue, a que practique, a que se forme, y creo que la Fundación debe alinearse para cumplir este objetivo. Constituye un trabajo difícil, porque tiene mucho trabajo de campo: reorganización, estructuración, antes de que se empiecen a ver los frutos…La gente empieza a responder y la percepción que los médicos y profesionales del Hospital tienen de la Fundación me consta que está mejorando mucho.

Rosa, gracias por hacernos un hueco en tu agenda, en esas 24 horas diarias de vocación de servicio e ilusión por mejorar el área quirúrgica de este hospital y, sobre todo, por tu implicación para poner en tu trabajo el empeño de humanizar la medicina…. implicación, ilusión… la i, que también encabeza la investigación, al servicio de la p de profesionalidad,  de pasión y, siempre por encima de todo, de paciente.

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Última actualización: 19/12/2013

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