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Un café con José Miguel y Margarita, de onco-hematología

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Fecha24/05/2012

FechaEntrevistas,Todas

UN CAFÉ CON JOSÉ MIGUEL GARCÍA RUIZ Y MARGARITA SÁNCHEZ-BEATO GÓMEZ, INVESTIGADORES DEL ÁREA DE ONCO-HEMATOLOGÍA

Hoy nuestro café lo compartimos con dos investigadores del área de oncología, José Miguel, que lleva ya cerca de 15 años investigando en el Puerta de Hierro, y Margarita, que aunque se ha incorporado recientemente a nuestro equipo desde el CNIO, tiene una larga trayectoria en investigación.

¿Cuál es el objetivo de la investigación en el área de oncología de este Hospital?

José Miguel: Nuestro objetivo, al estar en un hospital, es que aquello que hacemos se pueda trasladar al paciente a la mayor brevedad posible, cosa que no es nada fácil, de hecho nuestros proyectos de investigación tardan en llegar al paciente. Una de las cosas que hacemos es buscar nuevos marcadores que sean útiles en el diagnóstico de la enfermedad, que sirvan para pronosticar el avance de la misma, y también buscar alguna molécula que pudiera constituir una nueva diana terapéutica.

Margarita: Hay que diferenciar entre investigación básica, investigación traslacional e investigación clínica. La primera es más académica, es muy necesaria, pero no conlleva una aplicación práctica cercana, la segunda, la traslacional, es en la que trabajamos José Miguel y yo con nuestros respectivos equipos. Está enfocada a trasladar al paciente los resultados, aunque ese traslado requiera un tiempo razonable, pero no se trabaja directamente con pacientes, sino con muestras de pacientes. En la tercera opción, la investigación clínica, ya sí se trabaja directamente con pacientes, y también es una investigación en la que se está trabajando mucho en el área de oncología y hematología, que es lo que yo conozco del Puerta de Hierro.

Para poner un ejemplo que se pueda entender: yo, por ejemplo, lo que hago es analizar las alteraciones en la muestra tumoral del paciente, ver qué genes y qué rutas están alterados en distintos tipos de linfomas e intentar entender por qué se producen dichas alteraciones, pero siempre con la idea de poder aplicar estas conclusiones para mejorar el diagnóstico y los tratamientos de cara al paciente.

José Miguel: Mejorar el diagnóstico empezando porque lo que estamos haciendo es clasificar los tumores, lo que sin duda ayudará muchísimo de cara a un tratamiento más personalizado. Cuando se habla de cáncer parece que se habla de una única enfermedad, sin embargo no es así. Por ejemplo, el cáncer de colon tiene tantas causas moleculares diferentes que podría ser tratado como cien enfermedades diferentes, y es hacia lo que se tiende ahora, hacia una terapia personalizada, o al menos agrupada, diferente terapia para diferentes grupos de pacientes.

¿Cómo habéis llegado a el mundo de la investigación biomédica?

Margarita: Yo un poco por casualidad, cuando estaba en la facultad. Yo estudié químicas, y me daba clases Margarita Salas, que estaba buscando a alguien para colaborar con un compañero suyo y hacer la tesis. Fui a hablar con esa persona y, aunque al final no trabajé con ella, sí que hizo que me “entrara el gusanillo” de la investigación y que buscara en este área el tema de mi tesis. Empecé durante el último año de la Facultad en el departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Medicina de la Complutense, pero de casualidad vi un anuncio para realizar la tesis en el Hospital de Toledo, y yo, que soy de allí, pues no me lo pensé dos veces. Así que empecé y realicé mi tesis en el Hospital, con el Dr. Miguel Ángel Piris. Luego de ahí me marché al CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas), cuando empezaba su andadura en el año 2000, y donde he estado casi 12 años.

¿Y por qué el cambio al Puerta de Hierro?

Margarita: Pues porque por diversas circunstancias, decidí cambiar y dejar el CNIO, y el trabajo que yo realizo tiene un punto de vista traslacional que hace que un hospital sea el lugar idóneo para trabajar.

¿José Miguel, lo tuyo también fue por casualidad?

José Miguel: Bueno, sí y no. Yo sí soñaba con esto de la investigación, sobre todo en el campo de la genética… pero también soñaba con ser astronauta. Son sueños que te parece que nunca van a llegar a tu vida, pero de repente llegó un golpe de suerte: Félix Bonilla estaba creando su grupo y les hacía falta una persona, una compañera de carrera se acordó de mí y me llamaron, así que desde entonces, que creo que fue el año 97 o 98) me adosé al grupo. Empezamos expatriados en la Clínica del trabajo, porque hubo un incendio en la clínica y cuando Pilar España y Félix Bonilla empezaron el grupo, tuvieron que buscar un sitio externo. Recuerdo que era una especie de buhardilla por el Parque de Santander (Vallehermoso), y allí estuvimos 5 años o así, hasta que nos fuimos a al clínica, a un sótano bastante caótico, tanto que hubo una época en la que convivíamos con el animalario.

Margarita: Yo también recuerdo comenzar en Genética, en Toledo, en un sótano tremendo.

Con esas condiciones que describes, que lamentablemente parecen ser bastante comunes en la investigación en nuestro país ¿qué es lo que os motiva a seguir adelante en el empeño?

José Miguel: Efectivamente la vida del investigador en España es así, un poco bohemia, como la del poeta.

Margarita: Aunque las cosas han mejorado algo, por ejemplo el tema de los becarios está ahora bastante mejor, pero es cierto que la vida del investigador en este sentido es dura, porque tienes que estar siempre buscando financiación, demostrando qué es lo que haces, que a mí me parece perfecto que haya que hacerlo, no digo lo contrario, pero genera una inseguridad continua.

José Miguel: Yo muchas veces pienso en qué sentirán los becarios que ven a su jefe en la cuerda floja, sin estar estabilizado…

¿Cuál es entonces el atractivo?

Margarita: Pues que es muy bonito… tiene su parte de rutina, pero estás siempre aprendiendo nuevas cosas, aplicando nuevos métodos, pensando, creando…. es un trabajo creativo y que, sobre todo en los últimos años, es un campo que se mueve tan deprisa que te mantiene muy activo, no te da tiempo a aburrirte.

José Miguel: Yo no lo calificaría de trabajo rutinario, como puede ser hacer análisis de muestras en un laboratorio con fines diagnósticos, y para mí lo más maravilloso es que los retos te los pones tú. Las metas las marcas y las alcanzas tú.

¿Y cómo funciona el tema de los proyectos de investigación? ¿Podéis trabajar en más de uno?

José Miguel: Bueno, eso depende del caso, hay proyectos que requieren dedicación completa y otros no.

Margarita: Y también influyen más factores, como la capacidad que tienes de tener gente trabajando contigo. Cuando estás tu solo o tienes poca gente, es complicado tratar más de una línea, sin embargo cuando tienes un pequeño grupo te puedes expandir.

¿Cuántos investigadores hay actualmente en oncología?

José Miguel: Nosotros somos 14 en el laboratorio, pero luego también se hace investigación clínica, y con un volumen y calidad muy interesante.

¿Guardan relación los proyectos de investigación básica y clínica?

José Miguel: Directamente no, pero estamos reforzando esa relación.

Margarita: Y también tenemos bastante relación con otras áreas, como hematología, anatomía patológica y oncología médica para fomentar la investigación en linfomas, en mi caso.

José Miguel: Cuando diseñas el proyecto tienes ya que contar con diferentes áreas, con mucha gente que suplemente tus carencias.

¿Cómo es la relación entre todos vosotros?

Margarita: Yo creo que es muy fluida, y tiene que ser así. En mi caso, por ejemplo, si no estamos en contacto con la gente de oncología médica o hematología, o anatomía, que nos transmite su trabajo y relación diaria con los pacientes, no podríamos saber hacia dónde tenemos que investigar. Se nos podrían ocurrir metas muy bonitas académicamente pero que no tendrían ningún sentido en relación con el objetivo para el que estamos aquí.

José Miguel: Claro, porque en una investigación traslacional lo importante es el contacto con el paciente, el problema en la práctica del día a día, y eso no lo podríamos saber si no tuviéramos un contacto fluido con ellos, con los clínicos.

¿Tenéis reuniones habitualmente?

José Miguel: Tenemos una reunión de nuestro grupo los lunes, otra los miércoles. Luego con los clínicos tenemos algunas esporádicas, aunque ellos siempre nos invitan a las que realizan. Lo que tenemos en mente es establecer grupos de trabajo entre básicos y clínicos, para potenciar la colaboración y conseguir que la investigación sea cada vez más traslacional y superemos el punto académico. Esa es la principal ventaja de estar en un hospital.

¿Cómo funciona esa traslacionalidad?

Margarita: Pues evidentemente no es algo automático, hay que probar con diferentes grupos de tumores, y validarlo luego con un ensayo clínico, etc…

¿A nivel internacional cómo funciona la comunicación entre los investigadores?, ¿es posible que haya otro grupo de investigación en otro país investigando lo mismo que vosotros?

José Miguel: Seguramente que es posible, pero no sólo a distancia, sino en el mismo sitio. Hay grupos de grandes investigadores que tienen varios investigadores postdoctorales trabajando en lo mismo, y el que consiga algo va para arriba y el que no nada… imagina el nivel de estrés…

Margarita: Eso en el mismo grupo, a nivel distintos países lo que se intenta es aunar fuerzas, para eso nos juntamos en los congresos.

En nuestro Hospital, a vuestro modo de ver ¿existe esa colaboración entre grupos?

José Miguel: Yo creo que colaboramos todo lo que podemos, el compartir los problemas que vivimos durante el traslado de la antigua clínica a este Hospital nos ha unido bastante…

Y tú, Margarita, que no viviste ese traslado ¿qué opinas?

Margarita: Yo estoy encantada, no me puedo quejar en absoluto. He sido muy bien acogida en el laboratorio, y a nivel infraestructuras se trabaja bien porque las bases están ya puestas: la unidad de secuenciación, de confocal, de citometría, la sala de cultivos está muy bien, el animalario es estupendo… la infraestructura existe, aunque obviamente aún hay que mejorarla para evitar algunos problemas.

¿Cuál ha sido el éxito que más satisfacción os ha dado en vuestra carrera?

Margarita: Recuerdo el primer Blood que publicamos hace ya unos cuantos años en Toledo. Es una muy buena revista del campo de la hematopatología. Entonces éramos un grupo emergente, y para nosotros fue muy importante, porque fue un estudio muy citado y lo recuerdo con mucho cariño.
También fue importante el momento en que leyó la tesis mi primer doctorado, Dani.
Y luego cuando me dieron el Miguel Servet.

José Miguel: Eso iba a decir yo también. Los investigadores estamos tan acostumbrados a andar por la cuerda floja que las satisfacciones se nos van olvidando, nos solemos quedar con la última. Mis mejores momentos fueron cuando me dieron el Miguel Servet y el FIS, porque no me los esperaba. Uno tiende siempre a infravalorarse y pensar que es muy difícil conseguirlo porque se compite con gente muy buena, pero mira, me lo dieron.

¿Cómo lleváis ese “estar en la cuerda floja”?

José Miguel: Pues nosotros lo llevamos medio bien, pero imagínate los becarios que tienes a tu cargo, ¡qué pueden pensar ellos si ven que tu estás en la cuerda floja!, ¿dónde se ven ellos? ¿cómo ven su futuro?

Margarita: Bueno, yo he tenido la suerte de estar en el CNIO, que al estar enfocado únicamente a la investigación, no tiene las dificultades que pueden presentarse en un Hospital Universitario, cuyo objetivo principal es el asistencial pero, a cambio, el estar en un Hospital tiene sus ventajas, la cercanía a la clínica y el entorno más “familiar”.

Margarita, y viniendo desde un sitio como el CNIO ¿qué te parece lo que te has encontrado en el Puerta de Hierro?

Margarita: No me ha pillado de sorpresa porque yo me formé en un hospital de provincias en el que no había infraestructura de investigación como tal, tan sólo un grupo, dirigido por una persona que había puesto mucho empeño. No era el esfuerzo de un hospital, sino de una persona y que sentó las bases para que se estableciera una idea e infraestructura que se mantiene y se ha expandido. El Puerta de Hierro es un punto intermedio con una buena infraestructura de base. Y luego está la gran ventaja, y es que estás en contacto de verdad con la clínica y las muestras.

¿De vuestro trabajo diario, qué es lo que más os gusta?

José Miguel: Pues es gratificante cuando se te ocurre una hipótesis, la comentas con otros investigadores y la avalan… es una palmadita en la espalda… porque también puede pasar que en lugar de apoyarla se rían.

Margarita: Pues, un poco lo mismo, el plantear una nueva hipótesis, revisar papers y comenzar a ponerlo en marcha, eso es lo que más me gusta.

¿Os lo soléis “llevar a casa” o es fácil desconectar?

Margarita: Es complicado desconectar… dar vueltas a problemas del laboratorio, en la cama, sin dormir, es bastante común

José Miguel: Estoy de acuerdo.

¿Cómo lo lleva la familia?

Margarita: Pues como puede, como nos pasa a todos. Yo tengo tres hijos y hay que compaginar.  Lo curioso es que es difícil explicarles lo que hago, no lo terminan de entender.

José Miguel: Claro, como los amigos, o cuando te preguntan a qué te dedicas y dices: soy investigador…. “¿eres policía?”, contestan, y se quedan tan anchos… la profesión de investigador no está muy reconocida, quizá porque es un trabajo que da resultados a largo plazo.

Con lo impacientes que somos, esa actitud paciente de esperar el resultado tan a largo plazo ¿se crea, se nace con ella, se aprende…?

Margarita: Se aprende, cada cosa tiene su ritmo y te acabas acostumbrando.

¿Qué opináis de la influencia de internet y las redes sociales de cara a su aplicación en investigación?

Margarita: Ha sido algo importantísimo. Antes de internet podías tardar meses en conseguir una información que hoy tienes en cuestión de minutos.

José Miguel: Efectivamente, antes mandabas un artículo a una publicación extranjera en un sobre, tardaba semanas en llegar y otras en que te contestaran, y muchas veces la contestación era que no se adaptaba exactamente al perfil de la revista. Hoy, en un día lo tienes.

¿Luego ofrece posibilidad de ahorrar tiempo y recursos?

Margarita: Efectivamente. Por ejemplo hay un consorcio, el International Cancer Genome Consortium, que ha conseguido que todos los grupos que trabajan en el mismo tipo de estudio, como es secuenciación masiva, colaboren y se han dividido por tipo de tumor a secuenciar. Luego estos datos se publicarán para todos, con el consiguiente ahorro de tiempo y dinero… ¿qué sentido tiene que ocho grupos distintos secuencien los mismos tipos de tumores?

¿Y  los Congresos también son importantes en este sentido?

José Miguel: Sí, sobre todo a la hora de establecer relaciones con investigadores que estén trabajando en el mismo tipo de investigaciones, para compartir problemas, soluciones y hacer contactos… porque lo que te cuentan en un congreso también lo puedes leer en las publicaciones.

Margarita: Claro, todo lo que se cuenta en un congreso suele estar ya publicado o ‘a punto de’. Lo importante son los contactos, la relación directa con otros investigadores.

Ahora pregunto sobre todo a José Miguel, que es el que tiene más años investigando en el Puerta de Hierro, ¿Cómo crees que ha influido la existencia de la Fundación para la Investigación?

José Miguel: Qué difícil… yo creo que ha generado un poco de crispación porque todo cambio genera miedos e incertidumbres. Desde mi punto de vista el objetivo de la Acreditación como Instituto es un paso adelante muy positivo en el que todos tenemos que colaborar porque requiere el esfuerzo de todos. Creo que hay muchas cosas en marcha, y que las cosas deben llevar su ritmo y acelerarlo puede generar problemas.

Margarita: Yo creo imprescindible establecer una Dirección Científica.

¿A nivel práctico, qué más podemos hacer?

José Miguel: Terminar de cerrar el tema de la Central de Compras sería un gran avance.

Margarita: La verdad es que el apoyo a la investigación, las unidades comunes y la información sobre convocatorias en curso que nos hacéis llegar nos ayuda bastante.

Como sabéis, tratamos de recopilar información (convocatorias, cursos etc.) para enviárosla una vez a la semana. También actualizamos esta información en la web, en el apartado “ayudas”, tratando de  facilitaros la labor lo más posible para que vosotros podáis dedicaros a lo importante: la investigación. Gracias por vuestro tiempo, por haber aceptado nuestra invitación al café y por haber compartido con todos nosotros vuestras interesantes vivencias y opiniones.

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Última actualización: 07/02/2013

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