Un café con el Servicio de ORL

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Fecha5/10/2012

FechaEntrevistas,Todas

Este mes hemos invitado a nuestro café al Servicio de Otorrinolaringología, también llamado ORL, representado en esta ocasión por el Jefe de Servicio, Profesor Rafael Ramírez Camacho, y el Dr. Cristóbal López Cortijo. Muchas gracias por acudir a nuestra llamada y bienvenidos.

¿Por qué elegisteis medicina, y por qué la especialidad de otorrinolaringología?

Rafael Ramírez Camacho (RRC): En mi caso por el contacto con las personas, el componente humanístico que supone el dedicar tu día a día a ayudar a las personas.

La especialidad de otorrinolaringología  es relativamente reciente, del siglo XIX y trata de los órganos de los sentidos, algo muy  humano, por lo que me resultaba muy interesante, pero además en aquella época (en torno al año 1970), era una especialidad poco solicitada y que estaba por hacer, me gustaba especialmente esa posibilidad de contribuir en  el desarrollo científico de la especialidad, que de hecho ha cambiado radicalmente en estos años, y he tenido la suerte de poder verlo y contribuir a ello.

¿Y ha cumplido tus expectativas en al medida que esperaba?

RRC: Muy positivamente, yo soy una persona muy optimista, no miro nunca para atrás, miro siempre hacia delante, y actualmente estoy viendo unas posibilidades tan alucinantes en el mundo de la investigación, que me está llevando a desarrollar algo en lo que estamos trabajando mucho en el Servicio, que  es la investigación.

Cuando yo empezaba la actividad no existía ni el escáner, ni la resonancia magnética, ni la biología molecular, ni la genética, se hacían algunas audiometrías pero estaban en la edad de piedra, la cirugía no tenía nada que ver con lo que existe hoy día… yo he visto desarrollarse enormemente la especialidad, y en base a esta experiencia veo que ahora las posibilidades de desarrollo son aún mucho mayores. Estoy viendo un futuro muy positivo para el paciente e interesantísimo científicamente, y estoy intentando contribuir, me gustaría que nuestro equipo pudiera poner un granito de arena en ese cambio.

Eso ya lo podemos afirmar, mirando su currículum vemos que ha tenido una vida profesional muy completa: docencia, investigación, asistencia, cirugía… pero ¿qué es lo que más le apasiona?

RRC: En este momento lo que estamos intentando es hacer un trabajo armónico, tenemos una parte asistencial a la que doy mucha importancia, tenemos la Universidad aquí dentro, yo soy docente, y tenemos el único laboratorio de investigación en oído que hay en este momento en España. Me gustan las tres partes, no podría contestar cuál me apasiona más, pero sí es verdad que la investigación es el reto del futuro, ahí estamos asomándonos a una ventana, a un precipicio donde nos podemos caer pero de donde podemos sacar grandes logros….

Pero la docencia me entusiasma, la asistencia me encanta, y la gestión junto a la gerencia también me está resultando muy interesante, muy divertida y muy creativa.

Me gusta lo que hago, doy gracias por poderlo hacer y por haber podido vivir el cambio que ha experimentado la especialidad. en mis propias carnes durante más de 40. Esto no se puede hacer si no tienes un equipo coordinado, una de las cosas más importantes de este equipo es que la gente quiere hacer cosas, que no piensa que lo ya lo sabe todo. El trabajo en equipo es fundamental, no todo el mundo debe saber hacer todas las cosas, pero hay que saber elegir a la persona óptima para hacer cada detalle. El concepto de que el Jefe de Servicio lo hacía todo y que el resto eran sus ayudantes ha quedado caduco, y ese es uno de los éxitos de nuestro Servicio, por eso si por algún motivo he tenido que faltar, la nave sigue su curso perfectamente.

¿Desde cuándo es Jefe de Servicio y que retos se marcó?

RRC: Desde el año 2006, y el reto fue que fuese el mejor Servicio de ORL… no sé si lo hemos conseguido pero desde luego estamos luchando por ello. Yo veo que se están produciendo tantos cambios en el mundo de la medicina en este momento, que la medicina del siglo XXI no se va a parecer en nada a la del siglo XX.

Cristóbal, como miembro del equipo ¿añadirías algo a lo que ha comentado el Dr. Ramírez?

Cristóbal López Cortijo (CLC): Desde mi punto de vista yo voy a añadir algo que para mí es fundamental respecto a la actuación de Rafael como Jefe de Servicio, y es eso que él ha comentado de delegar. Cuando tu estás en un Servicio y tu jefe no te deja crecer, eso es lo peor que te puede ocurrir. En nuestro trabajo la progresión profesional es complicada, pero a nivel personal la progresión depende sobre todo del propio equipo con el que trabaja, y en ese sentido en nuestro Servicio todo el que ha querido extender sus alas en un campo lo ha podido hacer y ha tenido el apoyo de todos.

Mi vocación es muy diferente a la de Rafael, que con mucha envidia veo su faceta creativa en todos los campos (médico, artístico y literario), sin embargo a mí lo que me atrapó fue el campo de la tecnología, yo vi su aplicación a  la otorrinolaringología y eso me fascinó, y en el Servicio yo he tenido la posibilidad de desarrollarme en esta faceta, lo que me ha hecho crecer. Y eso me ha pasado a mí y le ha pasado a todo el equipo, por eso creo que este Servicio sí ha puesto granitos de arena en el avance de la especialidad, sobre todo a nivel de investigación otológica.

Yo sin embargo el tema de investigación básica me ha costado siempre mucho,  yo he preferido dedicarme más a la tecnología, al desarrollo de la cirugía y a la docencia, estoy muy orgulloso de pertenecer a la Universidad Autónoma de Madrid.

Lo mejor es que después de más de treinta años cada mañana, cuando me levanto, vengo encantado a trabajar, y a todo el equipo creo que le ocurre lo mismo. No es que no surjan problemas, por supuesto que sí, pero el ambiente y las ganas de trabajar son estupendas, y la base es que cada uno tenga su parcela de libertad para trabajar, y la tenemos todos.

Si tuvierais que elegir lo mejor de vuestra trayectoria profesional ¿qué sería?

RRC: Es que eso es muy variable. Yo creo que un gran acierto ha sido el crear, al venir al nuevo Hospital, una Unidad de Enfermería relativamente autónoma, en la que nuestros enfermeros tienen un nivel de responsabilidad independiente, ya que son grados, igual que los médicos. Son personas que trabajan con nosotros de forma paralela pero independiente, y es increíble lo bien que está funcionando. Así se está valorando y reconociendo un trabajo y un papel en la sanidad que antes no lo estaba. Otra de las cosas más importantes es la investigación, y yo he aprendido, probablemente de mi relación con la Gerencia, que hay que dirigir la actividad investigadora no sólo desde la perspectiva científica sino también desde la económica, máxime en estos tiempos difíciles. Hay que destacar la importancia de conseguir financiación.

Nosotros tenemos un grupo de investigación y generamos patentes, pero el hecho es que tenemos más ideas que manos. Los clínicos están a tope, con asistencia, las guardias… pero si sabemos ser astutos para conseguir dinero y contratar biólogos, esa persona podría realizar con las manos las ideas que el clínico tiene y no puede desarrollar por su trabajo asistencial. Y esto supondría un gran trabajo en equipo y daría grandes frutos, sería una gran inversión.

Usted ha escrito varios libros, uno de ellos trata específicamente de la sordera en los niños ¿Qué podría destacar de trabajar con niños? ¿por qué trató ese tema y con qué objetivo se planteo escribir ese libro?

RRC: En el antiguo Hospital no teníamos experiencia en trabajar con niños, y de repente tuvimos que aprender a hacerlo, y tenemos a gente maravillosa en ese sentido, que se quitan la bata (a los niños no les gusta nada) y juegan con ellos… a mí el tema de la sordera en el niño me preocupa especialmente porque un niño sordo no desarrolla el lenguaje, y al no desarrollar el lenguaje no desarrolla el pensamiento abstracto… es la sordera la que está organizando el pensamiento. Esto es grave y es un concepto muy importante. Cuando yo comencé a trabajar con este tema todo estaba en pañales. Ese libro es del año 82 y se sigue leyendo. Lo escribí con el objetivo de hacer conocer  a los padres y a los profesores no especializados, con palabras y expresiones sencillas para que la gente lo entendiera, cuál era el problema de la sordera en los niños.

Alguna anécdota que recuerde que le haya marcado especialmente en su trayectoria investigadora?

RRC: Pues recuerdo especialmente a un paciente que en consulta me comentó que había observado que cuando tomaba corticoides mejoraba su sordera. Este paciente tenía una sordera del oído interno de la que se pensaba que no había reversibilidad, pero le presté atención y le pedí hacerle una audiometría cuando observase esa mejoría. La audiometría demostró lo que el paciente comentaba y ese fue el origen de una de nuestras investigaciones. 9 años antes se había diagnosticado en Estados Unidos la Sordera Inmunomediada, una sordera reversible con corticoides, y de ahí partió la tesis doctoral de José Ramón, que se centró en ello, y esto nos ha llevado a realizar numerosas publicaciones sobre este tema, porque es la primera sordera reversible de oído interno…

¿Y todo partió del comentario de un paciente?

RRC: Efectivamente así fue, y desde aquí se abrieron otros caminos en los que estamos trabajando. Algunos de ellos nos han llevado a encontrar medicinas que pueden inhibir los pasos que generan algunas tipologías de sordera… se está abriendo el abanico de lo que vamos a desarrollar en los próximos años, por eso es fundamental conseguir financiación para poder hacerlo.

Aquí se ha recortado la inversión en investigación y eso, desde mi punto de vista es un error. En Alemania, por ejemplo, se ha incrementado ¿y eso por qué?, pues porque han visto que la Europa actual ya no puede competir vendiendo ropa, bolsos o productos manufacturados, que el valor de Europa son las ideas. Hay que cambiar el chip y pensar en inversión, porque hay cosas que generan dinero, y la investigación genera dinero, eso lo saben muy bien culturas como la de Estados Unidos. Y en un Hospital la investigación es traslacional, lo que me interesa no es conocer el proceso de evolución de una célula, sino trasladar eso a mi paciente, y eso tiene un gran valor.

Es un ciclo: comienza y termina en el paciente, que es nuestra razón de ser.

¿Cómo puede ayudar la FIB en el desarrollo de la actividad investigadora de vuestro Servicio?

RRC: La FIB ya nos ayuda mucho con un tema, que es la gestión de los fondos. Vengo de una época en la que aquello era un poco desastre.

Le pediríamos que nos conecte con la sociedad, que salga más a la sociedad a pedir fondos… un papel más activo. Que no seamos los médicos los que tengamos que hablar con los representantes de las empresas y laboratorios. Que consiga hacer ver a los laboratorios que invertir en nuestra investigación les va a traer un retorno muy importante, y eso un empresario lo entiende perfectamente. Hay que luchar por eso, y por una política de desgravaciones seria.

Garganta, nariz, oído… ¿hay que sub-especializarse?

CLC: Nuestra especialidad es muy amplia, pero nació como auxiliar de otras. Entonces se pensaba que con el oído lo único que había que hacer era quitar tapones, con la garganta operar de amígdalas y con la nariz controlar la sinusitis, poco más. Era una especialidad considerada como la hermana pobre en los años 50-60. Desde entonces ha evolucionado muchísimo, y recuerdo una anécdota que ocurrió en torno al año 87, en el que tuvimos una sesión intrahospitalaria para exponer varios casos, a la que acudí con varios residentes. El primer caso fue una rinoplastia, una cirugía plástica de nariz, el segundo una intervención de un tumor entre el oído y el sistema nervioso central, y así varios casos completamente diferentes… los residentes me preguntaban… ¿pero todo esto pertenece a esta especialidad?… y así es, ha crecido tanto la especialidad que se ha convertido en tres especialidades. En muchos países quien se dedica a la garganta no sabe intervenir en un oído, y aquí mantenemos una formación básica pero se está seccionando cada vez más, en nuestro Hospital existen tres secciones fundamentales que intentan abarcar el máximo conocimiento sobre cada una: rinología, cabeza y cuello y otología, pero interrelacionadas entre ellas al tiempo que se están abriendo interrelaciones con otras especialidades, como por ejemplo su aplicación práctica a la neurología, que permite el acceso al cerebro a través de los orificios nasales. Nosotros no somos neurocirujanos, pero les hemos abierto una nueva puerta.

RRC: Y eso a nivel quirúrgico, pero también ocurre a otros niveles, como valoramos síntomas mínimos podemos diagnosticarlos mucho antes de que lleguen a otras especialidades… por ejemplo nuestra compañera Carmen Gorriz ha hecho diagnósticos neurológicos a través de la voz, y se está hablando del olfato como primer factor para detectar un alzheimer.

¿Y cómo es esa primera vez que un cirujano pone la mano sobre un paciente real, sobre un ser humano?

CLC: Yo recuerdo el calor, pero eso es algo anecdótico… no te das cuenta de la sangre, de lo que rodea tu objetivo, porque estás a tu labor, a desempeñar la cirugía lo mejor posible, y nunca estás sólo. La realidad es que no resulta tan impresionante porque haces una progresión en tu labor y no te das cuenta de que llegas a extremos que a la gente de la calle le llama la atención.

RRC: Además es una especialidad global, es decir, tratas al paciente desde la consulta al quirófano, lo que aporta una motivación adicional. La primera vez sientes un miedo horroroso. A veces los residentes se quejan porque tardan en hacer una cirugía, pero cuando llegan a hacerla se sorprenden y dicen ¡si he sabido hacerla!, y así debe ser.

CLC: Y por más experiencia que se tenga, he de reconocer que el estómago se me encoje un poquito antes de cada intervención, y creo que eso es bueno.

Hablando de cirugía, desde el Servicio se organiza anualmente con mucho éxito un taller teórico práctico en las instalaciones del Hospital y de la Facultad de medicina de la UAM sobre una técnica llamada CENS ¿en qué consiste y por qué es una taller tan solicitado?

CLC: En nuestra especialidad una de las cosas importantes que se ha conseguido es que intervenciones de distintas especialidades (oncología, neurocirugía…) que antes se hacían incisiones en los tejidos del paciente ahora se pueden hacer accediendo por orificios naturales, como los de la nariz.

Este curso pretende enseñar el conocimiento de esta técnica CENS ( cirugía endoscópica nasosinusal), que es una técnica sobre la que nuestro Servicio ha sido autodidacta.

RRC: Esto que explica Cristóbal es muy importante también a nivel gestión económica, ya que ha permitido reducir enormemente el tiempo de estancia del paciente en el Hospital, los pacientes se operan por la mañana y la mayoría de ellos no necesitan dormir en el Hospital, y esto supone un ahorro muy importante de un dinero que sale del bolsillo de todos nosotros.

CLC: Efectivamente, por eso nosotros desde un primer momento decidimos aprender esto y lo hemos hecho de manera autodidacta, a base ensayo-error. Eso nos ha hecho aprender muy bien cómo hemos aprendido, y establecer, por lo que nos trasmiten los alumnos, un método didáctico que realmente funciona de cara a dominar una técnica que plantea muchas dificultades. El curso tiene un espacio teórico muy pequeño y todo lo demás es práctico, los alumnos salen con la sensación en las manos. Además en el curso participa todo el equipo, todos pendientes de los alumnos. Un gran trabajo en equipo.

¿Y cómo se hace para compaginar vida personal, asistencia, docencia, investigación, congresos, publicaciones, libros?

CLC: A mí me encanta un término que utiliza Rafael, él dice que es un “trapero del tiempo”

RRC: Yo le pregunté a Alfredo Judería, un otorrino que había sido secretario de Gregorio Marañón, que cómo era posible que ese hombre pudiese hacer tantas cosas, y él fue el que me enseñó ese término de “trapero del tiempo” que usaba Marañón para describir cómo aprovechaba los tiempos muertos en los aeropuertos, por ejemplo, para tomar apuntes, esquematizar discursos, etc. y así al final de una vida tienes muchas cosas hechas. En un par de viajes con cuatro trasbordos te sale un libro.

¿Y con la vida personal? ¿Tenéis hijos? ¿Alguno se ha decantado también por estudiar medicina?

RRC: Tengo tres hijos, y yo, personalmente, lo que procuro es no llevarme los problemas a casa, donde prefiero dedicarme a otras actividades, no me gusta mezclar las cosas.

CLC: Yo también tengo tres hijos, pero curiosamente ninguno de los seis (ni los de Rafael ni los míos) se ha decidido por la medicina, sino por otras cosas también muy interesantes. Lo importante no es tanto lo que hagan sino que se haga con pasión e ilusión.

RRC: Y no rendirse al primer problema, esta crisis es un buen momento para que los buenos destaquen, porque mucha gente se echa para atrás, es el momento para que la gente que lucha pueda llegar a triunfar.

¿Cuál es el episodio más entrañable que habéis vivido profesionalmente?

CLC: Yo recuerdo uno, pero es bastante triste. Habíamos operado a un paciente de una técnica nueva de laringe, por lo que estábamos muy orgullosos y durante bastantes años había estado muy bien. El caso es que de repente un día vino para despedirse, porque le habían detectado un problema hepático grave, y se murió al día siguiente. Me quedé muy impactado recordando aquel abrazo.

RRC: Una muchacha joven que vino a la consulta muy sorda y a la que varios doctores le habían descartado operarla… y me atreví a operarla. Afortunadamente tuvo una recuperación total. Después esa chica estudió derecho, se casó, tuvo dos hijos y un día me dijo: “todo esto lo he podido hacer gracias a ti, porque usted se atrevió a operarme”.

CLC: Es que nuestra especialidad no es una especialidad de salvar vidas literalmente, pero sí que puede mejorar mucho la calidad de vida de los pacientes. Hay muchas formas de salvar la vida de las personas…

Muchas gracias por compartir con nosotros este café y esta grata conversación, por dejarnos conocer más a fondo vuestras inquietudes y vuestra implicación de cara a mejorar el nivel humano y profesional de la sanidad de nuestro Hospital, con creatividad, tecnología, trabajo en equipo, ilusión y pasión. Y enhorabuena no sólo por el gran progreso alcanzado en vuestra especialidad, sino por que se percibe que lo habéis hecho con entusiasmo. Sin duda sois un gran ejemplo para las nuevas generaciones.

 

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Última actualización: 07/02/2013

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